Con el paso de los años, la importancia de los “flagships” de los teléfonos de bandera de los fabricantes, ha empezado a disminuir. Durante los primeros años de Android, nuestra única verdadera opción era comprar un smartphone de gama alta o sufrir terriblemente con horrendos teléfonos de gama baja. Estamos hablando de equipos como el Galaxy Ace (o la decena de modelos lanzados por Samsung de bajo costo para saturar el mercado), de LG Beats y HTC Desires que con las justas daban una experiencia funcional. Tan mala era la experiencia, que mejor estábamos con un teléfono “bruto”, un feature phone o teléfono con funcionalidades básicas.
El panorama ha cambiado enormemente en estos últimos 3 años. Ahora, la diferencia en rendimiento y calidad de experiencia que podemos obtener de un teléfono de gama alta comparado a uno de gama media o baja como el Moto G, por ejemplo, se reduce a ciertas conveniencias y beneficios. Antes, elegir un teléfono de gama baja era lidiar con poquísimos megabytes (si, megabytes) para instalar apps, cuelgues constantes, y una experiencia deplorable en general. Ahora? Ahora un smartphone de gama baja o de gama media puede cumplir prácticamente todas las tareas que uno de gama alta, sólo ligeramente más lento.

Es por eso que los fabricantes han fijado la mirada en estos productos, y continuamente siguen mejorándolos. El Sony Xperia M4 Aqua es la más reciente prueba de ello, ofreciéndonos un teléfono de gama media que casi casi, se siente premium en algunos aspectos. Pero en algunos otros, lamentablemente, es incluso inferior a equipos de gama baja.

Hardware

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El Xperia M4 Aqua de Sony viene con un procesador Qualcomm Snapdragon 615 de ocho núcleos. El mismo que encontramos en el Moto X Play de Motorola (solo que con una diferencia de 0.2 Ghz). Tenemos también 2 GBs de RAM y en el modelo que probamos, 16 GBs de almacenamiento interno. Ojo: hay un modelo que se comercializa del M4 Aqua que sólo cuenta con 8 GBs de almacenamiento interno que deben ignorar a toda costa ya que sólo nos deja 1.26 GBs libres. Sí, así como lo leen. Sólo 1.3 GBs libres en el modelo de 8 GBs para instalar apps. Evítenlo! Con 16 GBs (9.8 GBs aproximadamente disponibles para el usuario), sin embargo, y con la tarjeta microSD, no tendrán mayores problemas.

Por otro lado, tenemos también una pantalla de 5 pulgadas, con una resolución de 1280×720 pixeles. La pantalla es un LCD IPS, lo que nos da muy buenos ángulos de visibilidad y una calidad de imagen bastante aceptable. A pesar de no ser Full HD, fotos, videos y contenido multimedia en general se veía bastante bien. La pantalla es bien luminosa, por lo que verla bajo la luz del sol del mediodía no fue un problema.

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Una de las grandes quejas que tuve con el M2 – el modelo anterior – es la cámara. Era simplemente terrible. Y si bien el M4 Aqua trae sustanciales mejoras ante la atroz cámara del M2, esta sigue siendo inferior a alternativas de la competencia (inferior, incluso, a la del Moto G).

El problema de la cámara del M4 Aqua, es que es demasiado lenta para enfocar. Además, es muy difícil – si no imposible – enfocar objetos muy cercanos, así que si gustan de fotografía macro, éste no es su teléfono. A pesar de que Sony incluye varios de sus modos de fotografía (incluyendo el Intelligent Auto), al final del día terminé luchando demasiado con la cámara para capturar una buena foto. La gran ventaja de la fotografía móvil es la inmediatez de la misma: sacar el teléfono y capturar algo. Con el M4 esto es imposible, debido a estos problemas de enfoque, y en lo lento que guardaba las imágenes en memoria. Si, una vez que logramos capturar algo, la calidad de imagen es buena – comparable a la del Moto G, diría – pero el proceso es tan arduo y tedioso, y las posibilidades de conseguir una buena foto tan bajas, que al final, la experiencia fotográfica termina siendo mala.

En cuanto al diseño industrial; el teléfono se asemeja bastante a su primo de gama alta, al Z3. Tenemos, por lo tanto, un equipo con poco detalle; un smartphone con líneas bien definidas, y, bueno, algo aburrido. Sony se ha mantenido con los mismos estándares de diseño desde el Z original hace 3 años y, bueno, es hora de un cambio. Tenemos, por lo tanto, un look bastante plano, funcional, y elegante. En lugar de utilizar vidrio o metal, los materiales del M4 Aqua son mucho más modestos: se trata de plástico para los bordes, y plástico para la parte trasera. El plástico tiene cierto reflejo, tratando de imitar al vidrio. A pesar de ello, el equipo se siente sólido en las manos, no hay “flex”, el equipo no cede cuando lo presionamos.

 

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La ventaja del M4 Aqua es que, como varios teléfonos Sony, éste mantiene la resistencia al agua. Tiene una certificación IP68, que nos garantiza que funcionará sumergido hasta en 1.5 metros de agua or 30 minutos sin sufrir daño alguno. Esta es una de las características diferenciales de los smartphones de Sony que nos encanta ver replicado en la gama media.

La duración de batería es aceptable. A pesar de que Sony nos promete duración de dos días, lo cierto es que llegaba al final del primer día con 20-25%. Incluso con el modo Stamina activado – que desactiva ciertas funciones para prolongar la duración de batería – ésta nunca pasó de ser algo destacable. Sí, es superior a la que experimenté con el S6 o el G4 (las dos grandes decepciones del año en temas de batería), pero no se compara a la que pude obtener del Moto G.

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Conclusiones

El Xperia M4 ofrece significativas mejoras frente al M2 de antaño. Y es un importante paso adelante para Sony, pues demuestra que puede competir también en el rango medio, además de lanzar equipos de gama alta. Sin embargo, la competencia no se ha quedado dormida y si bien el M4 es superior en todo sentido al M2, este queda opacado por otros equipos de gama media lanzados este año.

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