Wear OS: Rumbo a la extinción? Los relojes de Google han fallado

A pesar de haber salido tarde al mercado, el Apple Watch ha logrado ubicarse en una posición dominante en el mundo de los dispositivos vestibles, o “wearables”. El mercado ha continuado en crecimiento durante el 2018 – aunque lentamente, con 5.5% más ventas comparado al 2017 – con Apple apoderándose del 17% del mercado, y manteniéndose en primer lugar, según un estudio de IDC. Lo interesante, es que ni el segundo, ni tercer puesto le pertenecen a un dispositivo que use Wear OS, el sistema operativo de Google, siendo ocupados por Xiaomi (con el exitoso Mi Band) y Fitbit. Huawei ocupa el cuarto puesto, pero esto incluye a muchos de sus wearables que no usan Wear OS.

Qué ha pasado con los relojes inteligentes de Google? Por qué la empresa ha llevado tan mal el despliegue del sistema operativo?

Falta de una visión clara

Vean a los tres primeros puestos de la tabla de IDC, y notarán algo importante: el tercer lugar está ocupado por Fitbit, que tiene un propósito muy claro: está enfocado ayudarnos a llevar una vida más saludable, contándonos los pasos, monitoreando nuestro sueño y acompañándonos en sesiones deportivas. El Mi Band de Xiaomi también está muy enfocado en ser una herramienta muy sencilla de recepción de notificaciones, podómetro y monitoreo de sueño. El Apple Watch? Después de pasar un par de años en la incertidumbre de no saber exactamente cuál era su rol, Apple decidió enfocarse en notificaciones, temas de salud y una total integración con el iPhone, a tal punto de volverse en un accesorio que, si bien no es esencial, mejora considerablemente la experiencia de usar un iPhone (y Airpods).

Google? Google nunca se ha caracterizado por tomar un acercamiento enfocado; es una empresa que suele lanzar miles de ideas, ver cuáles son las que permanecen populares, y descartar el resto. Con Android Wear, Google, como siempre, intentó hacer más de lo que debía con el sistema operativo del reloj, dándonos básicamente una “mini computadora” en la muñeca. Que es lo que el público pidió pero que, cuando lo probaron, terminaron odiando.

Lo cierto es que nadie quiere una computadora en la muñeca, en una pantalla tan pequeña es casi imposible ingresar texto y, sin embargo, Google incluye un “mini teclado”

Falta de Hardware capaz

El problema de todo esto es que no hay hardware capaz  de poder ofrecer una experiencia fluida con la amalgama de ideas desconectadas que es Wear OS; Qualcomm es el único fabricante de SoC (System on a Chip) para smartwatches de este estilo (que requieran la potencia suficiente para correr Wear OS), pero con tanta competencia en el mercado de smartphone, donde constantemente es superado por el SoC de Apple y año a año lucha la corona contra el procesador Kirin de Huawei, no tiene tiempo para dedicarse a ello.

Los “nuevos” procesadores para smartwatches, como el Snapdragon Wear 2100 y 3100 no son más que actualizaciones minúsculas a la misma arquitectura de 28 nanómetros. 28 nanómetros! Para un dispositivo mucho más pequeño que un smartwatch, resulta ridículo que Qualcomm siga intentando utilizar una arquitectura tan anticuada, sobre todo si su System on a Chip para smartphones, el Snapdragon 855, está construido en una arquitectura de 7 nanómetros (mientras más pequeño, mejor, y la de 7 nanómetros es 4 generaciones más evolucionado)

Los socios abandonaron la plataforma.

Esto, combinado al terrible trabajo que Google hace desplegando actualizaciones de su sistema operativo, que también afectó muy negativamente a Wear OS, ha hecho que los fabricantes abandonen la plataforma.

Google no es nadie sin un buen “partner” en hardware, y esto ha quedado demostrado con el fracaso de Wear OS. Android, en smartphones, es popular gracias a lo que hizo Motorola inicialmente con el Milestone (Droid), y debe su crecimiento astronómico a Samsung y sus teléfonos Galaxy, que se volvieron casi sinónimo de Android durante el 2013 al 2016.

Si quitamos las ventas de smartphones de otros fabricantes y sólo le dejamos a Google lo conseguido con sus “Pixel”, seguramente terminarían con un market share por debajo de Windows Phone, una plataforma muerta.

Esto es lo que le faltó con Android Wear / Wear OS. Un partner lo suficientemente interesado en la plataforma para que empuje las ventas y adopción del sistema operativo. Samsung jamás se comprometió con Wear OS, usando una versión modificada para su primer Galaxy Gear, y luego migraría a Tizen, su propio sistema operativo. Huawei acaba de abandonar Wear OS en favor de su propio sistema operativo para relojes, y los beneficios son muchos: batería que dura 2 semanas (en lugar de un día), una interfaz clara, directa, con lo básico.

A Google ya no le queda un socio estratégico que use Wear OS. Los grandes fabricantes lo han abandonado, por lo que las chances de que la plataforma vuelva a surgir en algún momento, son escasas.

Falta de una integración vertical

Apple, Samsung y Huawei han tomado todos una ruta interesante: ofrecen sus relojes inteligentes con sus propios sistemas operativos como un beneficio adicional para usar sus smartphones. Apple es el más exclusivo: sólo es posible usar un Apple Watch si se tiene un iPhone. Samsung y Huawei nos ofrecen sus smartwatches en otras plataformas pero funcionan mucho mejor si se trata de un teléfono propio de la misma marca.

Google se encuentra solo, con partners que no muestran interés alguno en seguir fabricando relojes para una plataforma que no ha conseguido convertirse en algo atractivo para nadie. Y con un fabricante de hardware, como Qualcomm, que tampoco muestra interés en seguir desarrollando chipsets para relojes. En el CES 2019 la ausencia de Wearables con Wear OS fue notable. Sí, había relojes inteligentes y dispositivos inteligentes, pero ningun con Wear OS, el sistema operativo de Google.

Aquí es donde Google necesita un dispositivo “Pixel”. Un reloj construido “in house”, compatible con teléfonos con Android por doquier. Un “Apple Watch” para Android. Un hardware específico que pueda ser optimizado al máximo con una versión exclusiva del sistema operativo que pueda ser actualizado por Google, asegurándonos updates que no malograrán al reloj – como ocurrió con Wear OS 2.0 y muchos smartwatches.

Quizás la reciente adquisición de Google de tecnología de relojes inteligentes de Fossil produzca exactamente lo que esperamos, un reloj inteligente desarrollado por Google. Pero muchos creen que ya es demasiado tarde; con Tizen de Samsung bien posicionado, FitBit aún conservando su nicho de mercado, y Apple que continúa creciendo en el mercado de wearables gracias a su Smartwatch, las cosas están muy difíciles para Google, que no ha podido repetir la fórmula de éxito de Android en ningún otro ámbito.

Mi recomendación: eviten comprar relojes con Wear OS

Si quieren un smartwatch en este instante en Android, recomiendo al Galaxy Gear / Galaxy Watch de Samsung. Aunque parezca increíble, tiene mejor calidad de apps que Wear OS (incluyendo una versión de Spotify que funciona sin smartphone, para cuando salimos a correr!), una duración de batería aceptable (3 – 5 días), y buena integración con teléfonos (lo tengo configurado con mi Mate 20 Pro, pero funcionó mejor cuando estaba con el Note 9).

Si no necesitan cosas muy avanzadas, recomiendo que le den un vistazo al Xiaomi Mi Band 3, una “banda” inteligente que hace muchas de las cosas que buscamos en un smartwatch (notificaciones, podómetro, control de sueño), a un precio muy económico ($35) y con una batería excelente (20 días). Por último, otra muy buena opción es el FitBit Charge. Yo uso la versión 2, el Fitbit Charge 2, y cumple muy bien su trabajo. Es muy similar al Mi Band 3, pero la app me parece superior, y además, permite la sincronización con múltiples dispositivos (toda la data la manda por Wifi) y cuenta con un GPS.

Hay muy buenas alternativas, afortunadamente. Y todas superiores a Wear OS en todo sentido. Es cuestión, nada más, de ver cuáles son nuestras necesidades.

Más Noticias
FIN DEL VETO! Huawei podrá hacer negocios con Google, Intel y otras compañías de Estados Unidos [VIDEO]