Unfinished Symphony, puede la Inteligencia Artificial COMPONER MÚSICA?

La Sinfonía No. 8 de Franz Schubert es una de las piezas clásicas más reconocidas a nivel mundial. Basta con escuchar unos dos o tres segundos de Allegro Moderato para inmediatamente identificarla.

Esta Sinfonía fue escrita por Schubert para la Sociedad de Música Graz y fue entregada, inconclusa, en 1822, a su amigo Anselm Hüttenbrenner. Hüttenbrenner no exhibió la Sinfonía y la partitura sería olvidada por 43 años más, siendo conducida por primera vez en 1865. Se desconoce el motivo por el cual Schubert dejó inconclusa esta sinfonía, con dos movimientos, lo cual se ha mantenido como un misterio hasta el día de hoy.

Tomando esto en cuenta, Lucas Cantor, un Compositor, tuvo la idea de utilizar inteligencia artificial para generar melodías que se basaran en el primer y segundo movimiento de la Sinfonía Inconclusa de Schubert y, así, crear un tercer y cuarto movimiento. Para ello, hizo uso del NPU – Neural Processing Unit – en el Mate 20 Pro, debido a que se trata una de las unidades de procesamiento de redes neuronales más veloces del mercado para generar centenares de melodías.

Lucas Cantor luego cogió estas melodías generadas por el teléfono luego de alimentarse de la música de Schubert, y tomando esto, creo el tercer y cuarto movimiento para así completar la Sinfonía No 8 de Schubert

El concepto me pareció interesantísimo, pues aquí se estaba aplicando la inteligencia artificial de una manera menos conocida o tradicional. Hemos visto el AI en retoque fotográfico, en mejorar la conducción autónoma para vehículos que se conducen solos. Hemos visto cómo se usan redes neuronales para reemplazar rostros en tiempo real. Pero hasta ahora, no había visto cómo podía utilizarse la inteligencia artificial para alimentar a esta red neuronal de la música de un compositor, y dejar que esta forma patrones en base a ello y genere melodías que evoquen o destilen el estilo del compositor original. El AI está “creando”, en cierta manera, música, pero en base a los pensamientos, estilo y características de una persona.

Y todo esto fue luego tomado por Lucas Cantor, una persona, para crear, el tercer y cuarto movimiento del Unfinished Symphony, pero siempre teniendo a Schubert como protagonista, para darnos un final coherente.

Tuve la oportunidad de escuchar el Unfinished Symphony cuando se presentó en México y quedé realmente impresionado. No soy un experto en música clásica pero pasé varios años de mi niñez escuchando a Beethoven, Bach, Schubert, Mozart, Liszt, Rachmaninoff. En gran parte por mi padre, quien, como yo, es un gran admirador de la tecnología, así que apenas apareció el formato de CDs, fue uno de los primeros en adquirir un reproductor de discos y con este, docenas de CDs de música clásica. La música clásica fue, de hecho, una de las grandes impulsadoras de este formato digital. Sabían, por ejemplo, que el motivo por el cual el límite de un CD en música es de 74 minutos? Esto se debe a que 74 minutos, es la duración total de la Novena Sinfonía de Beethoven, y Norio Ohga, de Sony, demandó que este formato nuevo, el CD, tenía que poder alojar esta clásica pieza musical.

Hey! aparezco en el video! ? a ver si me encuentran

Estoy muy familiarizado con la Sinfonía Inconclusa de Schubert, así que tenía mucha curiosidad por escuchar cómo los vertiginosos avances en tecnología de los cuales somos testigos hoy en día (sobre todo en Inteligencia Artificial, por eso sólo los que estamos muy metidos en esto percibimos más los cambios), se combinaban con los esfuerzos de este compositor.

En mi opinión, el tercer movimiento mostró ciertas asperezas y quedó en evidencia clara el proceso de “fabricación” de la misma. Es decir, se sentía que era una recopilación de melodías similares, unidas por una persona; como coger “loops” generados en base a un leit motif y pegarlos porque se asemejaban entre sí; pero no sentía una ruta clara, un camino en la melodía que contara una historia, como sí ocurre con el primer y segundo movimiento de Schubert.

Sin embargo, el cuarto y final movimiento sí fue una revelación; aquí pude sentir evocaciones al primer y segundo movimiento de la sinfonía, llevados por una renovada energía, relatándonos el final de la historia, con un claro núcleo musical en todo el movimiento. Aquí es donde me quedé maravillado por lo que el AI y Cantor habían conseguido: de alguna manera, estaban homenajeando a Schubert con una pieza que no sonaba fuera de lugar, que, de verdad, parecía como parte de la Sinfonía original. Y escuchar esto con la impecable dirección de Alondra de la Parra, fue magnífico.

Yo creo que el aspecto central, la enseñanza de todo esto, es bastante interesante: La Inteligencia Artificial sí puede crear, como quedó demostrado en este experimento de Huawei y Lucas Cantor. El Mate 20 Pro, después de todo, se encargó de crear estas nuevas melodía usadas en el tercer y cuarto movimiento. Pero esta creación es una imitación del estilo y personalidad de un ser humano. Que luego ha sido “filtrado”, manipulado y convertido en un movimiento por un ser humano. La inteligencia artificial y el poder de procesamiento neuronal están abriendo nuevas puertas y modificando al mundo. Quizás nosotros, consumidores finales, sólo vemos destellos de ello; cuando vemos cómo las apps de retoque fotográfico mejoran drásticamente, o cuando vemos los avances en los vehículos que se conducen solos, o cuando Adobe nos muestra cómo podemos ahora borrar objetos de videos y dejar que la inteligencia artificial llene estos vacíos con el entorno. Pero esto va mucho, mucho más allá. La inteligencia artificial está cambiando drásticamente la manera en cómo se hacen las cosas, está automatizando lo que antes requería de muchas horas de esfuerzo humano. Y experimentos como este, nos demuestran que sí, la inteligencia artificial también puede hacer música. Y con un procesador neuronal en un smartphone, nada más y nada menos. Y esto, es sólo el inicio. Pero siempre, tomando como referencia lo creado por los seres humanos, y siendo guiado, dirigido por un ser humano.

De alguna manera, el AI está resolviendo y facilitando tareas básicas, y nosotros, seres humanos, estamos pasando a cumplir el rol de “directores de orquesta”, que es lo que poco a poco veremos en todo tipo de industrias, gracias a los grandes avances del AI que tenemos cada mes.

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