Ubuntu 6.06 Dapper Drake, las crónicas de un ignorante en Linux

Bueno, por fin me animé, hace un par de semanas, a instalar Ubuntu en mi PC. Si bien lo había hecho antes, siempre terminaba borrándolo completamente debido al dolor de cabeza que creía, significaría aprender un nuevo sistema operativo.

Con la salida 6.06 (conocida como Dapper Drake), nuevamente sumido en mi terquedad de algún día hacerle caso a linux, decidí volver a intentarlo… y he aquí esta pequeña serie de artículos que se me ocurrió empezar, por no tener nada mejor que hacer.

Así que hoy, hablaremos de los factores que influenciaron en mi decisión de instalarlo, y que tal fueron los primeros momentos con un nuevo sistema operativo. Cabe recalcar que no es una reseña, todo lo escrito no tiene nada de objetivo, y adentro encontrarán todos mis prejuicios y demás.

 

¿Por que instalar Ubuntu? O, en tal caso, por que instalar Linux…?

…si yo era completamente feliz en Windows? Es cierto, desde que tengo uso de teclado y mouse (y razón), Windows ha sido el único sistema operativo que he utilizado completamente (y digo completamente, por no contar las escapadas infieles ocasionales con el OSX u otras) durante estos largos años de mi vida. Pero fue siempre esa curiosidad, ese ímpetu, ese deseo de probar cosas nuevas, buscar pastos mas verdes, la que finalmente me llamó la atención…Bueno, eso, y el hecho de que me cansé de re-instalar Windows por enésima vez sin motivo alguno (y perder varios documentos importantes).

Otro de los motivos importantes, es la coincidencia del calendario. Ubuntu no dejaba de darme vueltas en la cabeza cuando, cierto día de Junio, veo que justamente la nueva versión de ese sistema operativo había salido.

Y finalmente, otra razón, fue XGL. XGL utiliza las capacidades de nuestra tarjeta gráfica, para añadir bastantes efectos llamativos al escritorio, como pueden ver en el siguiente video de Youtube

 

Así es, como podrán darse cuenta, nada objetivas ni presuntuosas mis razones. Nada de software freedom, o cosas similares… simplemente, pura curiosidad, y hartazgo de los errores de Windows.

 

Instalando….

La instalación fue algo nada penoso ni doloroso, durando poco tiempo, y sin mucha necesidad de conocimientos tecnológicos.

Lo que si me causó un poco de problemas, fue crear la partición en el disco duro para instalar el bendito Ubuntu. Al utilizar otro sistema diferente a los de Windows (NTFS o FAT), debía asignarle cierta porción de uno de mis discos o particiones a Ubuntu. Pues bien, al comienzo parecía tarea fácil, pero finalmente tuve algunos problemas (sobre todo porque no tenía idea que, aparte de una partición principal, se debe crear otra, llamada swap, para que se utilice como especie de “memoria virtual”).

Un rápido viaje a Ubuntuforums o esta guía (en español)  o esta otra (también en español)me hubiera ahorrado bastante tiempo, la verdad. Pero, terco yo, decidí hacerlo por mi cuenta.

Aparte de ese pequeño contratiempo, la instalación fue bastante veloz, y requirió que reiniciara tan solo una vez.

 

Probando Ubuntu

Con el corazón en el pecho, ví por fin la pantalla de inicio de sesión de Ubuntu, y pude disfrutar, por fin, de la interfase gráfica del programa. La interfase está muy bien pensada. El acceso a los programas es veloz y rápido, y fue explorando todo lo disponible que me dí cuenta con 4 sorpresas, dos malas y dos buenas.

Primero, empecemos por las buenas. Sucede que, viendo la sección de applications, me doy con la sorpresa de que la misma instalación de este sistema operativo venía con otros programas! Y encima, la mayoría son bastante útiles! Nada de sacar otros discos para empezar a instalar, por ejemplo, Microsoft Office, o descargar Firefox, o buscar algún buen programa para editar imágenes. Todo está al alcance de la mano, separado por categorías, y muy ordenado:

Otro punto a favor, es que el programa me avisó inmediatamente que habían nuevas actualizaciones para el sistema. Ahí vamos, pensé, a actualizar. Si bien la cantidad de archivos a actualizar no era abrumante, lo que me gustó bastante fue que no sólo eran archivos de sistema, sino que también descargaba las actualizaciones de las aplicaciones en sí. Es decir, el update center funciona no sólo para el sistema operativo, sino que busca también, de los programas que vinieron instalados, las versiones más recientes. Así que feliz y contendo, seguí explorando…

 

…Donde me di cuenta del primer inconveniente… No podía ver mis discos duros de windows en Ubuntu. No es problema, me dije, buscaré en las páginas que ya mencioné por alguna solución (porque, para esto, y afortunadamente, Ubuntu había detectado exitosamente todo el hardware, e internet estaba ya disponible, desde el primer arranque). Bueno, la cosa es que, para un total ignorante de Linux como yo, el proceso de montar los discos duros y particiones de Windows a Ubuntu, fue algo problemático. Es más, frustrado, lo dejé por un tiempo, y recién logré hacerlo hace unos cuantos días. (hint: la solución, está aquí). Es algo confuso, pero poco a poco, con un poco de paciencia, uno va entendiendo las vicisitudes que trae cambiarse a un sistema operativo diferente.

 

En fin, una vez hecho esto, se me ocurrió escuchar música de mi disco duro de Windows en Linux, y abrí un muy buen programa (incluido tambien), llamado Rythmbox para oírlos, cuando me di cuenta del segundo problema…

Ubuntu no reproduce formatos “cerrados”, o no “open source”. Así es, formatos como MP3, WMA, etc, no funcionan. Nuevamente, no es problema, me dije, y me di otro salto por los websites. Ahí nuevamente, luego de una rápida búsqueda, me di cuenta de lo que me faltaba, y solucioné el problema…

 

Conclusiones (de momento)

En fin, aquí acaba la primera parte de este artículo, simplemente por el hecho de que aún no he pasado el tiempo suficiente para ir descubriendo más. Hay cosas que me molestan (y bastante). Una de ellas, aunque suene irónico, es que a veces, se ofrecen demasiadas soluciones al mismo problema, como si no hubiera una coordinación para tal, lo cual implica, de vez en cuando, seguir un camino equivocado para tratar de arreglar algo. Eso me sucedió buscando los codecs para escuchar mp3. Entré a Synaptic (una especie de estación central para cientos o miles de aplicaciones), buscando una solución, y me aparecieron, de frente, cientos de posibles resultados, con poca información al respecto (ni siquiera sabía si solucionarían el problema o no)

El otro problema, y cosa que no es culpa de nadie, en realidad, es que aún no encuentro los reemplazos para programas que considero esenciales, para así mudarme, de una vez por todas, a Ubuntu. Si bien The Gimp, el programa editor de imágenes, es una buena propuesta, no le llega ni a los talones a Photoshop. Y hasta el momento, no encuentro un buen reemplazo para Illustrator, inDesign, Flash, GuitarPro, y otros programas de uso cotidiano. Esta carencia de programas me obliga a utilizar Windows de manera más frecuente. Pero eso sí, cada momento que paso en Windows, lo hago pensando en lo mucho que extraño la interfase de Ubuntu.

Y un problema más, que es en realidad culpa mía, es que no me acostumbro a la manera en que Linux administra mis archivos, y demás. No puedo copiar y pegar archivos donde me de la gana, utilizando el Nautilus, por ejemplo (una especie de Windows Explorer), teniendo que recurrir al terminal (que funciona de manera muy similar al DOS). Se siente bastante arcaico, la verdad. Pero supongo que es falta de costumbre, más que otra cosa.

Sobre los aspectos positivos, no me canso de recalcar en lo bien que se siente la interfase general de Ubuntu. Está pensado con las características de comodidad, facilidad y accesibilidad de manera prioritaria. Navegar por la interfase es verdaderamente un placer, y lo es más gracias al XGL (el video publicado), que le añade ese “flair” gráfico impactante, que realmente resalta sobre el resto.

Otra cosa que me parece genial, es la estabilidad general del OS. Aquí no existen las fallas generales del sistema. Si por algún motivo, el programa deja de responder, el mouse y el resto de programas sigue funcionando como si nada pasara.

 

Así que, resumiento, Ubuntu es, hasta ahora, una alternativa genial para persona que utilizan su PC para tareas tales como redactar textos, cuadros, etc, o navegar por internet; es decir, tareas generales. Pero si se busca realizar específicas tareas, Windows sigue siendo la mejor opción, simplemente por el hecho, de que existe mayor cantidad de programas para realizar diversas funciones especializadas. Si Ubuntu tuviera el soporte de los usuarios y desarrolladores de programas de y para Windows ( y con esta versión, donde se simplifica bastante la interacción, no veo por que no un usuario nuevo en el mundo de las PCs pueda entrar a Linux de frente), la cosa seria bastante diferente, y no tendría que tener un sistema con ambos sistemas operativos, sino dejaría solamente Ubuntu.

Así que si. Ubuntu me ha gustado bastante, y no dudaría en recomendarlo (de paso que así aumentamos la popularidad del mismo, a ver si más gente empieza a desarrollar algunos programas faltantes)

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