Que Cosa!

Ya lo oímos por todos lados. Un banco tiene como slogan, “adelante”. Todos nos dicen siempre “avanza, avanza”. Y como resultado? Como resultado tenemos una vida por la que venimos y nos vamos siempre apresurados, siempre tratando de avanzar más rápido que los demás.

De lo que no nos percatamos a menudo, sin embargo, es que avanzar de dicha manera, tratando siempre de alcanzar o, más importante, pasar a los demás, termina no sólo agotándonos seriamente, sino que, en cualquier momento, podemos darnos cuenta que, en efecto, tomamos el camino equivocado.

Lo cual no significa tampoco que tenemos que avanzar,  mismo años 50, al paso que nos de la gana por la vida. Lejos quedaron los días en los que podíamos tirarnos en el grass, en una verde colina con cielo azul, una espiga de trigo entre los labios, disfrutando del clima y alimentando la imaginación con formas nubosas.

Aquí estamos viendo ambos extremos del asunto. Claro que es bueno avanzar siempre, tratar de llegar a la meta antes que nadie porque hey, el mundo en el que vivimos hoy es diez veces más competitivo que el que “disfrutaron” nuestros padres, una generación atrás.

 

Qué hacer, entonces?

 

images Pues simplemente ir por la vida con un paso seguro y firme, pero que se acomode a nuestro ritmo. No todos somos iguales. Quien dijo eso, mintió. Todos somos diferentes y, por lo tanto, tenemos necesidades, requisitos, y desempeños diferentes. Por lo tanto, si bien es bueno estar pendiente de lo que hace la competencia, no significa que siempre tenemos que estar luchando por alcanzarlos. Para que alcanzarlos si, quizás, retrocediendo un poco, deteniéndonos a ver el panorama, podemos ver algo no explotado por la competencia, aprovechar eso y, de una buena vez, superarlos? Es simplemente aplicar la típica regla de buscar el “nicho de mercado”, que bien se puede aplicar a individuos como nosotros. Por lo mismo que no somos iguales, tenemos que busar nuestras fortalezas y, por ende, explotarlas al máximo.

 

 

Love Is Blind by Lara CotonNo andar a ciegas, buscando un objetivo “mayor”. Claro que tenemos que plantearnos nuestro “objetivo supremo”. Lo que queremos alcanzar en esta vida, pero para llegar a ese punto, tenemos que plantearnos una serie de “objetivos menores”, que nos llevarán a ello. Hey, nadie empieza nunca por el final.

Imagínense al alpinista, a punto de escalar cualquier montaña (digamos el Everest, porque bueno, es exigente, como nosotros). Claro que se propone llegar al tope, pero acaso da un super salto, dopado con hongos sacados del Mario’s World, hacia la cumbre? Nada es tan fácil. Lo que se hace, es tomar pasos pequeños, nuestros objetivos menores, todos apuntando hacia ello.

 

 

De donde sacamos estos objetivos menores?

Aquí viene lo de retroceder. Y pausar. A pesar de que la vida ocurre en tiempo real, no como un DVD que podemos pausar o saltear capítulos, y no hay forma de repetir o rehacer lo que ya ocurrió, siempre es posible aprender de ello.

Seguro han oido hablar muchas veces de la meditación, y lo han descartado como un paso inútil, pérdida de tiempo. Pero como tarea, por qué no prueban un simple ejercicio este fin de semana? El experimento, es el siguiente, siempre y cuando ya sepan qué es lo que quieren alcanzar en la vida:

    • Cojan una hoja en blanco A4, colóquenla de manera horizontal, y dibujen un círculo al medio.
    • Ahora, con una regla (o a pulso), dibujen dos líneas, partiendo desde el centro, hacia la izquierda, y hacia la derecha.
    • En el extremo izquierdo, tenemos el inicio de nuestra vida profesional, desde el momento en que supimos lo que queríamos hacer en la vida.
    • En el extremo derecho, tenemos el momento en el que alcanzamos ya nuestro objetivo final, por el que lucharemos, sudaremos, y sangraremos por conseguir.
    • Ahora, en el resto de la línea, vayan poniendo los logros conseguidos hasta hoy, antes del punto (que nos representa en el estado actual), y luego, desde el punto hasta el extremo derecho, lo que nos falta para conseguir nuestro objetivo. En la parte superior, si quieren, van poniendo los pros, lo que nos ayudó a avanzar, mientras que la parte inferior, lo que nos hizo demorar, o quizás estancarnos.

Para qué demonios sirve todo este asunto? Para darnos cuenta de cuanto nos falta realmente para alcanzar ese objetivo de vida, y qué es lo que hemos hecho en el pasado, una suerte de “rewind virtual”, que nos indicará si es que seguimos encaminados hacia ello. Es común, pues, ver que, en estos momentos, nos encontramos estancados, o quizás nos hemos desviado. Y esta forma, una suerte de “meditación ayudada”, nos hará entrar en consciencia sobre cuánto nos estamos desviando de lo que soñamos alcanzar. De ser así, pues hey, que mejor momento para volver a encaminarnos, que ahora mismo.

 

Y que pasa si no tengo un objetivo “principal”

Pues nada, no hay que preocuparse. Es algo común. Muchas veces, ha pasado tanto tiempo desde que nos lo propusimos, que simplemente lo hemos olvidado. En otros casos, es posible que ya lo hayamos superado, y ahora simplemente nos encontramos regordeándonos en nuestros laureles. O también puede ser el caso, simplemente, que nunca nos sentamos a pensar realmente qué es lo que queremos en esta vida.

Así que previo al ejercicio superior, tendremos que hacer uno, que también requiere de una hoja en blanco, pero sólo porque nos ayudará a centrar nuestros pensamientos en ello.

Qué es lo que queremos en esta vida? Háganse esta pregunta, un día de fin de semana en el que las presiones semanales sean cosa del pasado, y futuras preocupaciones aún estén lejos (día ideal, un laxo sábado por la mañana, en la cocina, con un café de desayuno, y nuestra hoja en blanco, claro). En donde nos encontramos ahora? Si ya terminamos la carrera, estamos obteniendo todo lo que queremos de ella? Creemos que podemos alcanzar algo más? Es lo que estamos haciendo en este momento lo que queremos hacer de por vida? Estas son preguntas que pueden resultar un poco incómodas al inicio, pero que debemos enfrentar, y sobre todo, reformular cada cierto tiempo.

Sólo así, sabremos que tenemos un objetivo claro, alcanzable y, lo más importante, que sea afin a lo que que queremos. Créanlo o no, hay veces en las que nos damos cuenta que lo que teníamos como objetivo, no es realmente nuestro. Pero eso ya es para otro momento.

 

 

Y qué tiene todo esto en común?

Lo que quería decir en estas cuantas líneas y con estos pocos tips, es que todos apuntan a lo mismo. A detenernos, primero, y a retroceder, al menos mentalmente, después. Es importante hacer un “stop” al trajín diario, no para simplemente relajarnos, tomar unas cuantas cervezas y desestrezarnos, para luego empezar la rutina semanal una y otra vez. Y por supuesto, tampoco estar siempre pendientes de cómo avanzan los demás, pues sólo conseguiremos seguir el mismo rumbo, perdiéndonos cualquier “atajo” que pudimos encontrar en el camino

El objetivo de todo esto, aparte de relajarnos, es también centrarnos y considerar si, realmente, lo que estamos haciendo actualmente vale la pena. Nunca es tarde para cambiar lo que estamos haciendo, y nunca es tarde, tampoco, para intentar algo nuevo. Pero antes de dar ese importante paso, el de arriesgarse en busca de un futuro mejor, lo primero que tenemos que hacer es, simplemente, detenernos, retroceder, mirar nuestro pasado, y compararlo con nuestro presente. Nosotros somos los que tenemos el control sobre el futuro y es de acuerdo a nuestras decisiones, que lo moldearemos. De nosotros depende, pues, que tengamos el futuro que deseamos. Y la única forma de saber eso, es verificar que, en efecto, nos encontramos en el camino correcto.

Así que el Tip general es, simplemente: Deténganse y Retrocedan.