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Como comentamos en el articulo de lanzamiento, Super Mario Run es un importante título. No sólo para Nintendo, sino para nosotros, gamers, para saber qué actitud y deseos tiene Nintendo en plataformas móviles. Es, después de todo, su primer gran título desarrollado para una plataforma que, hasta hace poco, había pasado ignorada totalmente por la empresa.

 

 

Pero ahora Nintendo es consciente de la necesidad de apelar a un público nuevo. Un público que no necesariamente carga a diario con su Nintendo 3DS en la mochila porque tiene ya un smartphone ocupando ese lugar, esa posición de servir como máquina de ocio y entretenimiento además de una máquina de trabajo. Pero al mismo tiempo, Nintendo tiene que darnos una experiencia lo suficientemente diferente como para no competir contra sí misma; darnos una versión de Mario adaptada para móviles.

Y eso es, exactamente, lo que ha conseguido con Super Mario Run.

Como lo comento en el video, no tenía muchas expectativas con el juego. De hecho, pensé que sería el típico “cash in” de una empresa grande, jugando con sistemas de monetización para terminarnos sacando plata. Dándonos una versión diluida de Super Mario para satisfacer paladares simples de fans deseosos de jugar cualquier cosa, lo que sea, con tal de que Mario lo protagonizara.

Y una primera impresión, un primer vistazo, puede dejarnos ese mal sabor. Un juego demasiado sencillo donde parte del núcleo de Mario, el de correr, ganar “momentum” se nos ha sido arrebatado en un afán de simplificar. Pero es cuando empezamos a jugarlo más, cuando empezamos a descubrir la complejidad de los niveles, en los que la genialidad que caracteriza a muchos de los títulos de Nintendo; ese chispazo de diversión que poco vemos en otros títulos, aparece.

Y es que Super Mario Run es como una cebolla; tiene múltiples capas, que son reveladas conforme mejoramos en el juego. La primera capa es la más sencilla y decepcionante, cuando descubrimos que sólo tenemos que presionar un botón (cualquier parte de la pantalla) en el juego. Es la simplificación máxima del tipo de control que podemos tener en un juego. Pero como toda gran obra, Super Mario Run es fácil de aprender, pero sumamente difícil de dominar. Y es que cada nivel, que inicialmente parecía tarea sencilla, empieza a revelar múltiples caminos, múltiples rutas, y múltiples objetivos que aumentan la dificultad y diversión de manera exponencial. Ese nivel que creíamos que pasaríamos tan sólo yendo de un lado a otro? Ese mismo nivel nos mostrará caminos que antes creíamos imposibles, cuando el juego nos exija ir por ciertas rutas para capturar las monedas rosadas, púrpuras y más. Y es que una vez que completamos el nivel, es que recién descubrimos el laberinto de precisión y acrobacias que hay detrás de este. Como un buen “parkour”, ese camino que inicialmente vimos como recto, esos enemigos que optamos por evadir se convierten, súbitamente, en una manera nueva de atravesar el nivel, un camino adicional para llegar más alto, más lejos, y conseguir un mejor puntaje.

Y este es sólo uno de los modos de juego. Además del modo “historia”, el típico modo progresivo con 24 niveles en 6 mundos diferentes, tenemos también el modo multi-jugador llamado “Toad Rally”, donde competimos contra otros récords establecidos por otras personas. No es un modo multiplayer tradicional, en tiempo real, sino que competimos contra los “fantasmas” de otros jugadores. Y en estos juegos, apostamos a Toads (honguitos). Si ganamos, obtendremos más Toads, que se mudarán hacia nuestro Kingdom o Reino.

Que es el tercer componente del juego, y totalmente diferente a los otros dos. Mientras que el modo de Historia y el Toad Rally nos tienen corriendo de un lado a otro frenéticamente, en este tercer modo nos ocupamos de recuperar y decorar el reino de los honguitos, comprando casas y decoraciones. Mientras más habitantes se muden, mayor será la reputación de nuestro Kingdom, que a su vez, desbloqueará a nuevos personajes que podemos usar en el juego.

 

Es este tipo de diseño de juego, por capas, que van revelando su complejidad de acuerdo a qué tan bien jugamos, lo que diferencia a Super Mario Run del resto de juegos del mismo estilo. Porque Super Mario Run no es el primero en intentar reinventarse de esta manera: Rayman, de Ubisoft, lo hizo primero con excelentes resultados (y juegos muy recomendados). Pero Super Mario Run trae esa magia de Nintendo a la plataforma de Apple, ese know how en diseño de niveles, ese tipo de control tan preciso y justo que hace que culpar a otra cosa que no sea a nosotros mismos por un salto mal hecho, sea imposible.

 

Vale la pena? Si, es un muy buen juego que nos garantiza varias horas de diversión, a un cuarto del precio de lo que suele costar un juego de Nintendo. Es tan complejo como un juego de Mario de la serie “original”? Pues no, es un juego adaptado para móviles. Y en este sentido, creo que Nintendo ha tenido bastante éxito a la hora de trasladar el espíritu de Mario a un tipo de control nuevo. Me alegra mucho que Miyamoto y compañía se hayan animado a arriesgarse y hayan simplificado el control del juego de esta manera, en lugar de ir por una ruta más tradicional de simplemente poner botones virtuales en la pantalla que todos sabemos, no funcionan tan bien (basta con ver los juegos de Sonic en iOS, por ejemplo).

 

Lo que tenemos, entonces, es una excelente destilación de la esencia que hace a Mario, Mario. Un juego de plataformas sumamente entretenido con excelentes niveles, un control sumamente preciso, y horas de diversión. Vale la pena? Definitivamente

 

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