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El mercado de las cámaras de bolsillo andaba moribundo ante la emergencia de los smartphones y su aceleradísima evolución de calidad de imagen. Muchas de las marcas fabricantes de cámaras de bolsillo – las portátiles, que llevábamos a cumpleaños o fiestas o viajes – vieron, impotentes, cómo sus ventas se desplomaban ante la predilección de las personas por un smartphone como un apto reemplazo para la mayoría de tareas que podía realizar una cámara portátil.

Y los fabricantes eran los culpables.

Después de todo, estas cámaras habían caído en el limbo tecnológico, una lucha marketera insensata que trata de venderlos la idea de que esos 2 megapíxeles extra harían una gran diferencia1. En lugar de mejorar la calidad de fotos, los fabricantes se rindieron ante sus departamentos de marketing y en la idea de tirarnos puro tecnicismo – como sucede en el mercado de los televisores – en un afán por aturdirnos a nosotros, los consumidores finales. El resultado? Vimos que las fotos que sacábamos con nuestro smartphone eran igual – o mejores –  que las cámaras de bolsillo, y nos olvidamos de su existencia. Desesperados, los fabricantes trataron de hacer todo lo posible para rescatar este mercado que empezó a llevárselos abajo, sin mucho éxito.

Hasta que empezaron a llegar las cámaras premium de bolsillo, siendo la primera generación de la RX1002, una de las vanguardistas (aquí la reseña de la original).

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En retrospectiva, la fórmula del éxito utilizada por Sony fue sencilla: ofrecer un nivel de calidad de imagen que antes era impensable en la categoría. Así, mientras otras cámaras ofrecían un sensor mucho más pequeño (hoy en día, comparable al tamaño del sensor de un smartphone3) y bastantes limitaciones a la hora de la captura manual, Sony ofrecía un sensor enorme para la categoría, y la posibilidad de capturar imágenes en RAW; es decir, dos funciones que, para novatos, mejoraba notablemente la calidad de fotos y para profesionales, hacía a la RX100 una cámara viable.

Esto, por supuesto, con una negativa: el elevado precio. Después de todo, tanta calidad, en un cuerpo tan pequeño, tenía que venir, lamentablemente, con un precio alto. Se trata de una cámara que puede competir en calidad de imagen con muchas de las cámaras profesionales con sensor APS-C pero que, a diferencia de todas estas otras, podemos simplemente meter en el bolsillo y olvidarnos de ella.

La RX100 fue y sigue siendo mi cámara favorita para llevar a todos lados, porque cumple con una simple premisa: hace que no extrañe mi cámara principal, con lentes intercambiables. Me da la seguridad de que, en un momento inesperado, esté lo suficientemente satisfecho con la calidad de imagen que saque la RX100 y logre capturar algo similar a lo que podría hacerlo con una cámara profesional + lentes. Y en eso, la RX100 sobresale con creces. Ha sido mi fiel acompañante de viajes, eventos, caminatas y más. De hecho, casi el 40% de las fotos de las reseñas del blog en los últimos dos años, proviene de la RX100.

 

 

RX100m3

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La RX100M3 es la tercera generación de la cámara de Sony, y en este tiempo, la cámara ha ido mejorando considerablemente. Para hacer un recuento:

  • RX100: La original. Sensor revolucionario de 1″, lente luminoso con una apertura de f/1.8
  • RX100m2: Este modelo añadió una pantalla que podíamos inclinar, conectividad Wifi, y la posibilidad de conectar accesorios.

La tercera versión de la cámara, sin embargo, es la que más cambios trae, que veremos por partes.

 

Un visor electrónico

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Un visor electrónico en una cámara portátil resulta algo inusual. La mayoría de cámaras que lo ofrecen, lo hacen como un accesorio extra. Sony es la primera marca en incluirla en el cuerpo de la cámara. Pero no crean que siempre está ahí, como un potencial punto frágil, sino que lo podemos desplegar, como al flash, presionando un switch.

El mecanismo es excelente y esto nos da toda la versatilidad de contar con un Viewfinder o visor electrónico incorporado. Un visor es sumamente útil en casos de extrema luminosidad (mediodía, por ejemplo), donde ver la pantalla LCD de la cámara resulta complicado. Además, un visor electrónico puede ser sumamente útil para conseguir un mejor enfoque, al ofrecernos más detalle. Este visor, en particular, tiene una excelente calidad de imagen, y me encontré utilizándolo múltiples veces en mis pruebas con la cámara.

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Sin embargo, no lo tomé como esencial. La cámara cuenta ya con un LCD bastante luminoso que no me dio problemas ni en climas soleados. Y teniendo en cuenta que la pantalla puede acomodarse en múltiples ángulos, terminé usando mucho más el LCD, que el viewfinder.

Sin duda un genial extra – sobre todo para esas fotos en la que lo necesitamos – pero no totalmente necesario.

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Un nuevo Lente

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La nueva RX100m3 cuenta con un nuevo lente que, si bien tiene menos alcance en telephoto (en cristiano: menos “zoom”), éste permanece mucho más luminoso en todo su rango focal.

Me explico: tanto el RX100 original como el RX100m2, ambos tenían una muy luminosa apertura de f/1.8. Esto le permitía tomar excelentes fotos de noche y además conseguir ese efecto “bokeh” que a todos nos encanta: el efecto de fondo difuminado.

El problema es que apenas empezábamos a realizar “zoom” con el lente, la apertura iba cayendo dramáticamente, hasta un f/5.6, lo cual quitaba todo el efecto de “bokeh” o fondo difuminado y, bueno, nos daba fotos más ruidosas o movidas de noche.

Esto ha cambiado con el nuevo lente. Hemos pasado de un 28-100mm f/1.8-5.6, a un 24-70mm f/1.8-2.8. Es decir, este lente se mantiene en 2.8 incluso cuando está con el máximo zoom. Esto, en la práctica, nos permite tomar mejores fotos nocturnas ya que el lente deja entra mucha más luz. La pérdida de zoom no es tan drástica, y a cambio de ello, tenemos un lente más “wide” capaz de capturar más en una escena cuando está totalmente abierto, y un lente más luminoso, que nos dará fotos más nítidas y con menos ruido.

 

Otros

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Además de estas dos características – las más importantes de la cámara – tenemos también algunas otras funciones extra. Esta cámara es capaz de grabar video en XAVC S, un nuevo formato de video sin compresión que consigue mucha más calidad (aunque consume muchísimo más espacio). El LCD ahora puede elevarse hasta en 180 grados para permitirnos tomar “selfies”, algo que la generación anterior no permitía.

Esta RX100m3 tiene un filtro de Densidad Neutra (ND) que nos permite “oscurecer” al medio ambiente. Esto es perfecto para capturar a escenas luminosas con largo tiempo de exposición (casos muy específicos de fotografía, pero siempre resulta útil tenerlo).

 

Conclusión

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La RX100m3 es definitivamente la mejor cámara portátil del mercado. Es una cámara sumamente versátil y tan compacta, que podemos llevar con nosotros a cualquier viaje, pues cabe en nuestro bolsillo sin problemas. Las mejoras que la cámara ofrece son dignas de una actualización, en especial ese lente más luminoso.

Sin embargo, cabe mencionar que la RX100m2 sigue siendo una excelente opción, sobre todo ahora que ha tenido un gran descuento desde la salida de la RX100m3 (es posible encontrarla a $500 o menos, mientras que la RX100m3 está a $800).

Son esos $300 extra que la M3 comanda sobre la M2 justificables? Si buscan lo mejor de lo mejor, sí. Si buscan una cámara compacta que incluya el visor electrónico (que, por cierto, es un accesorio de $250 en la RX100m2) porque lo van a utilizar seguido, definitivamente.

Lo cierto es que ambas cámaras siguen en el mercado, y ambas son excelentes opciones. No se equivocarán con ninguna de las dos.

Sony DSC-RX100M III Cyber-shot Digital Still Camera

Ojo, la RX100m2, el modelo del año pasado, sigue siendo una excelente opción, y está a un menor precio. La diferencia? Que tenemos un lente de mayor alcance pero menos luminoso y no contamos con el viewfinder, pero la calidad de imagen sigue siendo excelente.

Sony DSC-RX100M II Cyber-shot Digital Still Camera 20.2MP, Black

Ojo: También pueden adquirirlo en Sony Style si están en Perú.

Ejemplos

mas ejemplos (Flickr)

 

El tamaño del sensor es importante, porque es uno de los factores que definen la calidad de nuestra imagen. Además de la calidad del lente, la cantidad de megapixeles y, por supuesto, nuestra habilidad como fotógrafos, el tamaño de sensor (y la calidad del mismo, por supuesto), influyen enormemente en la calidad de fotos que obtendremos. Poniéndolo de manera sencilla, un sensor, en la era de cámaras digitales, es un chip dentro de nuestra cámara que cuenta con millones de diodos sensibles a la luz (conocidos como sensels – de la unión de sensor y element), convirtiendo la luz capturada en una señal eléctrica con la información sobre el color, brillo / sombra y tonalidad. Esta información es recopilada y procesada por la cámara, dándonos, finalmente, nuestra imagen. Es por eso que el tema de “demasiados” megapixeles resulta también crítico. Si metemos demasiados megapixeles en un sensor pequeño, la calidad de imagen resultante sufre, debido a que el tamaño del pixel tiene que acomodarse a un diminuto sensor. Puede que terminemos con imágenes más grandes (debido a la cantidad de pixeles, pero debido a que el sensor no es lo suficientemente, bueno, sensitivo, la calidad de imagen será inferior, con ruido). Resumiendo, entonces, con un sensor más grande, obtenemos mejores imágenes. Y la cantidad de megapixeles tiene que ser la suficiente, como para capturar buenas fotografías. Muy pocos, y terminamos con una imagen pequeña; demasiados, y la calidad de la imagen sufrirá.


  1. En algunos casos, megapixeles extra SI hace una notable diferencia. Véase: el HTC One M8 y M7. HTC, de terco, sigue usando un sensor de 4 megapixeles que es inferior a cualquier otra oferta high end del mercado, destacando sólo en fotografía noctura, pero sacrificando en el resto de casos. A veces, los megapixeles sí faltan. 
  2. Otra excelente y compacta de la época: la Fuji XT100 y la Canon Powershot G15 
  3. Si quieren conocer más sobre sensores de cámaras en smartphones, y su impacto en la calidad de imagen, les recomiendo que lean este apartado de la reseña original de la RX100
  • Perro del Mal

    Si estas cámaras no fueran tan caras tendrían una mejor acogida. Cuestan lo mismo (o más) que algunas reflex. El producto va enfocado a entusiastas más que a usuarios casuales, entonces ellos se decantarán por una reflex. El usuario casual seguirá usando el smartphone por precio y conveniencia. En mi opinión este tipo de cámaras sigue estando en un limbo tecnológico.

  • Ricardo

    Hola Arturo, con esta camara es posible desenfocar el fondo, crees que puedes crear un post acerca de que tipo de camara o que tipo de lente es el que hace posible tomar todos donde el fondo sale desenfocados, creo que esto siempre va en el aspecto de tecnologia. Voy a esperar leer tu respuesta!

  • Javier G. Valdivia

    Bueno, decir que tal cámara es la mejor compacta o la mejor CSC o la mejor dSLR del mercado es siempre arriesgado por querer objetivar lo que es meramente subjetivo. La experiencia máquina-usuario es siempre individual y diferente a la de otro, lo que uno considera prioritario e importante no tiene que serlo para los demás a la fuerza.
    Los argumentos a favor del modelo en cuestión tienen su peso, para que vamos a negarlo. Pero hay un par de precisiones convenientes de hacer:
    Esta Sony no es la primera compacta en ofrecer un visor electrónico integrado ni mucho menos. Basta hacer una búsqueda en una buena base de datos (http://www.quesabesde.com/camaras-avanzado/type/obj-integrado/query_type/camaras-avanzado/visor/electronico) para ver que hay actualmente 212 modelos de compactas que lo integran. Otra cosa es la calidad del visor, desde luego. El de la Sony RX100 es bueno sin duda (1.440.000 píxeles), exactamente igual que el de mi Olympus Stylus 1, que por cierto también incluye el filtro ND como la Sony y esto si que considero que es un punto a favor decisivo por encima de cualquiera del resto de cámaras compactas e incluso de las CSC por las posibilidades creativas que te ofrece.
    Respecto al sensor poco hay que decir sino arrodillarse humildemente: no tiene rival en el mundo de las compactas excepto alguna Leica o Ricoh con focal fija que hay por ahí. Y si el tamaño del sensor importa a la hora de la calidad de la imagen, importa mucho también a la hora del diseño y el tamaño de la lente que pueda incorporar. Una compacta con un sensor de una dSLR nunca podrá llevar un objetivo tan versátil como otras con sensores más pequeños sino es a costa de aumentar el tamaño y el peso, o sea, a costa de dejar de ser una compacta y ser… otra cosa.
    Por ejemplo, la Stylus 1, tiene una lente 28-300 f2.8. Si la Sony puede conseguir un bonito bokeh a su máximo tele (70mm, f2.8) imagínate la Olympus a 300mm, f2.8 (foto adjunta).
    Claro, los sensores no son comparables, pero la calidad final deseable tiene mucho que ver con el uso que le vas a dar a la cámara. A menos que seas un profesional que vas a sacar impresiones de gran tamaño, la calidad de imagen que ofrecen sensores más pequeños actualmente, incluso a valores altos de ISO, es sorprendente.
    Con esto solo quiero decir que al final la mejor cámara es aquella que tiene las características que a ti te convienen. Si para ti es suficiente la calidad de imagen que da un sensor CMOS de 1/1.7″ actual, te llevas un montón de ventajas en cuanto a tamaño, peso, portabilidad, luminosidad y prestaciones ópticas. Si necesitas, por el contrario, un sensor más grande por cuestiones profesionales, ya sabes que las prestaciones ópticas tendrás que pagarlas y cargarlas encima. Todo tiene sus pros y su contras.