Roma Review. Otra obra maestra de Cuarón, pero con caracter personal.

Roma, la más reciente película de Alfonso Cuarón, es maravillosa. Aquí tenemos a un director, luego de ganarse el Oscar con proyectos de épicas proporciones como Gravity, regresar a lo básico, a una película muy personal, construida en base a vivencias, perfeccionando su arte y, sobre todo, tomando un control total sobre el film (la edición y cinematografía fue realizada por Cuarón, también).

Es una película que nos cuenta una historia común, mundana, familiar. Pero con tal nivel de empatía, tan bien caracterizada y editada, que no podemos evitar quedar totalmente encantados por las dos horas y quince minutos que dura el film. Es una de esas películas, que no queremos que acabe nunca; un film cuya magia, nos hace desear seguir viendo las vidas de Cleo; ver cómo progresa la señora Sofía en esta nueva etapa de su vida; cómo los niños se adaptan y, por supuesto, descubrir cómo demonios hace Borras para generar tantas heces en tan poco tiempo.

Roma

Roma es un film que sigue las vivencias de Cleo, una empleada doméstica, durante 1970 y 1971. Es un periodo crítico en su vida, pero rodeado de situaciones comunes, familiares, mientras la seguimos en sus quehaceres diarios, en un retrato muy bien elaborado del México de esa época que, sin embargo, evoca un gran nivel de familiaridad universal.

Si vas a ver “Roma” en tu PC, hazlo en Microsoft Edge o Safari.

Gran parte de la magia de Roma – en serio, véanla – es gracias a la hermosa cinematografía del film. El uso magistral de blanco y negro combinado con la capacidad que tenemos, ahora, de ver contenido con HDR (High Dynamic Range),  hace que el film realmente resalte. Es una delicia para los ojos ver el rango dinámico que podemos encontrar en muchas escenas, algo que en el pasado era imposible debido a las tecnologías del momento. La cantidad de variación de tonalidades entre el punto más claro y más oscuro de las escenas lo convierten en una de las películas más atractivas, visualmente, del año.

Roma

De hecho, debido a que Roma se ha estrenado, en muchos casos, primero en Netflix que en los cines, tenemos una guía oficial de cómo configurar nuestra TV de manera óptima para ver la película. Vale la pena darle un vistazo completo a las opciones, pero lo básico es:

  • Desactivar el asqueroso “True Motion”, Interpolación, o “Motion Smoothing” que muchos fabricantes dejan activo de fábrica. Es ese horroroso efecto de “suavizado” donde la TV interpola cuadros y hace que todo parezca una telenovela.
  • Colocar la temperatura de color en “Normal”. Esto suele estar por defecto en normal, pero fíjense en su configuración que no esté en “Cálido” o “Frío”, pues arruinará el ambiente del film.
  • Activen HDR. Roma ha sido filmado y afinado para verse en televisores HDR. Sin HDR, el film pierde el rango dinámico tan rico que tiene (es decir, perdemos los tonos más claros y los más oscuros), y por ende, el impacto que la película pueda tener. Si su TV no tiene HDR, pues ni modo. Pero si pueden activarlo, háganlo. Ojo que necesitan tener el plan de 4 Pantallas de Netflix para hacerlo. Más info:

Roma se disfruta mucho más en una TV HDR Ultra HD, pero si lo van a ver en sus PCs o Laptops, asegúrense de hacerlo desde Microsoft Edge en Windows 10, o Safari en una Mac. Ni Chrome, ni Firefox, son recomendables. Por qué? Porque estos dos navegadores están limitados a una resolución inferior, a tan sólo 720p. Lo cual le resta aún más la calidad a un film que tiene una cinematografía más hermosa. Si no tienen otra opción más que ver Roma en la pantalla de sus PCs o Laptops, no lo hagan desde Chrome. Aquí más info:

Con Roma, Cuarón nos muestra cómo ha perfeccionado su arte.

Escenas largas, de una sola toma, se volvieron gran parte del estilo de Cuarón, destacando en films como “Children of Men” (cómo olvidar la escena del auto!). En Roma, estas escenas abundan, pero no para generar tensión o incomodidad, sino para hacernos partícipes del film; de hacernos sentir parte de la familia, de darnos la intimidad de poder ver, escuchar y tratar de adivinar el drama familiar.

Porque Cuarón hace un magistral trabajo en entreverar un drama familiar dentro de la trama. Sabemos, desde un principio, que algo está mal, pero al limitarnos los detalles – sólo sabemos lo que “Cleo”, la protagonista principal, logra escuchar y ver – gran parte del film nos lo pasamos, enganchados, tratando de descubrir exactamente qué es lo que está mal.

Pero esta es tan sólo una de las tantas capas que el film va revelando de manera pausada, calmada, sin prisa. Una película que parece tomar lo rutinario, experiencias comunes, y contarlas de una manera hipnotizante. 

Vi la película durante el fin de semana, y no he podido dejar de pensar en los personajes, en la historia, en escenas que se han quedado grabadas eternamente en la memoria. Es una de esas películas en las que dejamos rodar los créditos, con ansias de esperar a que continúe, con deseos de volver a ponerle “Play” y verla de nuevo al instante. De conocer todos los detalles y trivia posibles en IMDB.

Después de películas tan fantásticas como Gravity o Children of Men, lo que me fascina de Roma es cómo Cuarón se deshace de todos esos “extras” que otros cineastas utilizan para enmascarar una pobre historia. Efectos Especiales, inteligentes trucos de edición, transiciones creativas. En Roma, Cuarón se deshace de todo ello (incluyendo, diría, el color, aunque esto también es una decisión artística), para que podamos enfocarnos en lo que más importa, en lo que más se debe valorar, en el cine: una buena historia; un buen contenido, contado de manera magistral, e interpretado de una manera creíble. Este, creo yo, es el mayor logro de Roma; es un film que deja de lado cualquier embellecimiento artificial, para darnos una historia honesta.

Una de las mejores películas que he visto en todo el 2018.

El mejor Film de Cuarón hasta ahora
Roma nos cuenta una historia mucho más personal, mundana, que anteriores épicos cuentos de Cuarón. Pero lo hace de una manera tan magistral, con tal atención al detalle y de una manera que evoca tanta familiaridad, que no podemos evitar quedar hipnotizados, envueltos, en esas 2 horas, por la historia y sus personajes. Con Roma, Cuarón se deshace de todos los "adornos" que modernos cineastas utilizan para ocultar una historia vacía, como efectos especiales, juegos temporales y ediciones trabajadas. Aquí, Cuarón nos demuestra, simplemente, que es un experto cuenta cuentos.
9.5
Una obra de arte, hecha película
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