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Durante años, Amazon se ha comportado como el defensor de nosotros, consumidores. La empresa logró, prácticamente por su cuenta, popularizar el formato de libros electrónicos (eBooks) a través del Kindle1. Amazon ha reducido considerablemente los precios de los eBooks (sobre todo si lo comparamos con libros tradicionales; es fácil encontrar un mismo libro a la mitad del costo en formato digital), ganándose el corazón de los consumidores. Y también ha facilitado tanto la publicación de libros a través de su servicio, que prácticamente ha eliminado la necesidad de una casa editorial para muchísimas personas que deseaban publicar un libro. Casos de éxito de autores a través de la plataforma de Amazon, hay muchos.

Y sin embargo, existía siempre el temor de que la empresa, finalmente, utilizara esta popularidad, este dominio del mercado, para forzar a empresas más pequeñas o consumidores, a hacer lo que le convenía a la empresa, más que hacer lo que le conviene al público.

Eso es exactamente lo que ha sucedido con Hachette, una casa de publicación que estuvo en negociaciones por mucho tiempo con Amazon para obtener mejores precios en e-books.

Resumiendo: Amazon quería obtener mejores márgenes de ganancias con la casa de publicación Hachette, y se encontraban ya en un largo periodo de negociaciones. Al inicio, la presión ejercida por Amazon era leve, pero recientmente ha recurrido a lo que podría ya considerarse como extorsión o bullying: Amazon está demorando los pedidos de Hachette y elevando los precios (Amazon tiene total control sobre los precios impuestos a los libros).

Aparte de demorar los pedidos a clientes – efectivamente perjudicando al consumidor – y mostrar libros como “no disponibles” a pesar de estarlo y elevar los precios, Amazon está modificando incluso el diseño de su página para recomendar otros títulos. Esto perjudica también a autores que ven sus ventas caer abruptamente debido a estas jugarretas de Amazon, el distribuidor, y la casa de publicación

En pocas palabras, para obtener lo que Amazon desea (un mayor porcentaje de ganancias), a través de las tácticas mencionadas, Amazon ha recurrido a: poner títulos disponibles como que no lo están, demorar considerablemente los envíos, e incluso aumentar el precio de los libros para que éstos no se vendan.

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El problema es que esta tampoco es la primera vez que sucede. Amazon ha hecho lo mismo en el pasado, al sacar los títulos de la editorial MacMillan en el 2010 cuando éstos trataron de negociar un precio más favorable para la editorial y para sus autores.

Para una empresa que siempre ha valorado la atención al cliente y la satisfacción post-venta, llegar a realizar movidas tan perjudiciales para el consumidor resulta realmente preocupante. Sobre todo si tenemos en cuenta el dominio que Amazon ejerce sobre los libros digitales.


  1. Y con un formato propietario incompatible con otras apps / dispositivos que no sean el Kindle.