Por qué me pedí un iPad. Motivos y razones por las cuales pedi este gadget

Como saben, me pedí un iPad. Lamentablemente no la tendré conmigo para el 3 de Abril (aunque probablemente llegue para ese entonces a Miami), pero espero tenerla pronto. Pero, por qué comprar este gadget? Déjenme contarles por qué terminé ordenando uno.

Utilizo Macs hace relativamente poco (aproximadamente 2 años). Toda mi vida, fui un usuario de Windows, con algunos pequeños saltos a Ubuntu (ya saben, cuando gran cantidad de personas dio el salto a Ubuntu: con la salida de Vista, para decepción de muchos,  y deslumbrados por la belleza de Compiz), el cual aún tengo siempre en una máquina virtual.

De hecho, casi toda la vida ignoré a las máquinas de Apple porque siempre me parecieron bastante caras cuando las comparaba con una PC con los mismos “specs”, así que terminaba eligiendo una PC que pudiese armar yo. El diseño tampoco me llamaba la atención, y como las Macbooks usualmente son asociadas con todo este mundo, simplemente me dije “no es para mí”.

Entonces llegó el día de reemplazar mi laptop, allá por febrero del 2008. El blog ya lo tenía hace un par de años, cubriendo frecuentemente, con tutoriales y tips, tanto Windows como Linux (aunque por supuesto, el contenido era 90% Windows, el entorno que se me hacía más familiar) . Sentía, sin embargo, bastante curiosidad por Apple; había usado Macs de vez en cuando, pero al final terminaba frustrado al encontrarme en territorio extraño, pensando que jamás me adaptaría al sistema operativo.

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Así que, cuando llegó la hora de elegir una laptop, estaba entre una Dell XPS 1320, una laptop de Dell bastante bien reseñada, con geniales specs para la época e incluso una decente tarjeta de video para juegos. En el otro lado, estaba una Macbook negra (sí, la de la foto), con peores specs, una tarjeta de video bastante pobre, pero con OS X, un sistema operativo que quería conocer.

Y la única forma de hacerlo?

No probarlo de vez en cuando, por supuesto, sino teniéndolo en casa, forzándome a mi mismo a utilizarlo por una semana, sin influencias de otros sistemas operativos.

Pero tampoco quiero aburrirlos, todo esto lo documenté, desde la decisión de compra, hasta mi experiencia 6 meses después de tenerla conmigo, aquí (además del análisis de Snow Leopard, el nuevo sistema operativo, un año después). Así que si les interesa ahondar más en el tema, no se pierdan:

La conclusión fue simple: OS X se diferenciaba del resto de sistema operativos al ofrecernos una experiencia que mezclaba tanto el hardware ofrecido, como el software instalado; acostumbrarme a usar el OS no me demoró nada y, al poco tiempo, me sentía ya como en casa (cosa que nunca pasó con Ubuntu, por ejemplo). No es que sea un salto tremendo hacia una interfaz revolucionaria; es la atención al detalle, pequeñas funciones, el posicionamiento de elementos, que hacen que usar el sistema operativo, sea, simplemente, mejor. Pero es algo, por supuesto, que notamos no a la hora, o dos; es algo que notamos luego de usar el OS de verdad, pasando tanto tiempo como lo haríamos con nuestro OS actual.

No estoy diciendo, por supuesto, que OS X sea perfecto para todos; Windows, sobre todo Windows 7, trae un conjunto de funciones y nuevas características que lo ponen bastante cerca en cuanto a facilidad de uso que OS X (como expliqué en Viviendo con 7: Primeras impresiones del Windows 7), y nadie puede negar la versatilidad, seguridad, estabilidad, y facilidad de adaptarse de Linux (si nos tomamos el tiempo de configurarlo, claro). Pero lo cierto es que, para mis necesidades y usos, OS X era el que mejor se desempeñaba, y lo más importante, era el OS que verdaderamente disfrutaba en utilizar.

 

Y luego vino el iPhone…

El día que compré mi primer iPhone, fue bastante curioso. Al igual que con las Macs, mi contacto con dispositivos de Apple para reproducir música (es decir, iPods) era bastante limitado. De hecho, nunca he tenido uno.  Como reproductor musical, utilizaba siempre mi Nokia N73, o cualquier otro celular que tuviese en ese entonces.

Al primer iPhone (el 2G, que ni siquiera estaba disponible fuera de Estados Unidos “oficialmente”), lo ignoré casi por completo. Por supuesto, se le dio algo de cobertura (durante la fecha de lanzamiento, por ejemplo), pero también recuerdo haber escrito este artículo, a los pocos días: Alternativas al iPhone.

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Fue cuando anunciaron el iPod Touch, sin embargo, que empecé a interesarme por el gadget. Por fin poder experimentar esa innovadora interfaz, sin tener que usarlo como celular (para qué usar un iPhone, después de todo, si tenía el genial N73 de Nokia, y pronto lo iba a reemplazar por el N95?)

A los pocos días de salir al mercado, decidí comprar un iPod Touch. Pero lo curioso es que, al llegar a la tienda (no un Apple Store, por cierto, que ni existen aquí), en venta también tenían iPhones “desbloqueados”, listos para utilizar en Perú. La diferencia de precio no era mucha, así que, sin pensarlo dos veces (como me suele suceder) , terminé sacando el chip de mi actual celular, comprobando que tuviese señal, y llevandome a casa un iPhone. Así es, fui por un iPod Touch, terminé con el iPhone.

Y, desde entonces, no he sentido la necesidad de buscar otro smartphone (hasta el Nexus One, claro, pero de eso hablaremos más adelante)

Seguramente les ha pasado lo mismo; cada 2 años o 3, estamos siempre en la mira de buscar un teléfono nuevo sólo para que, a la semana de haberlo comprado, salga un modelo muy superior que deja al nuestro obsoleto.

Esto, sorprendentemente, no ha pasado con el iPhone. Gracias a una gran cantidad de actualizaciones desde su salida, allá por el 2007, incluso la primera generación de iPhones se mantiene no sólo bastante actual, sino que ha multiplicado su usabilidad.

No podemos olvidar que, cuando salió, no existían tales cosas como el App Store (la tienda de aplicaciones); estábamos limitados a las aplicaciones que Apple había puesto en el teléfono. No era más que un bonito celular con una deliciosa interfaz que, por cierto, reproducía música (y nos dejaba navegar por la web) Y aún así, este smartphone se sentía mucho más cómodo de usar que cualquier otro smartphone que había utilizado antes, y eso tras haber experimentado y pasado ya por los sistemas operativos de smartphones en ese entonces, incluyendo numerosos dispositivos con Symbian, Windows Mobile, incluso el antiguo Palm OS y, por supuesto, el Blackberry OS.

En mi reseña del 2008 (de este iPhone 2G), terminé con estas palabras:

De momento, no cambiaría mi iPhone por ningún otro modelo actual en el mercado. Seguro, no voy a poder ver documentos de oficina, ni cosas por el estilo, pero tampoco quise hacer eso antes con mis anteriores smartphones, por lo que no lo veo como una gran desventaja.

Las grandes desventajas son la pobre cámara, el "jack" de audífonos incompatible con la mayoría de audífonos, y la carencia de 3G.

Pero aparte de esto, como un celular básico, con una innovadora interfaz, y un genial reproductor mp3, el iPhone es realmente lo que buscaba. Ya para tareas y documentos, tendré que comprar un n800, o mejor aún, una EEE PC.

Tuve un N800 (aquí la reseña), tuve una EEE PC. El único dispositivo que sigue conmigo? Creo que ya lo saben.

El iPhone hacía un tercio de cosas que un “verdadero” smartphone, pero las hacía tan, pero tan bien, que era difícil regresar a uno más funcional, pero que hiciera todo a medias (esos terribles menús de Windows Mobile! Esa lentitud y cuelgues de Symbian!)

Y entonces, llegó el App Store.

apple app store

El App Store fue una pesadilla al principio. Por supuesto, estaba bastante entusiasmado con la llegada de ésta porque había visto lo que podría llegar a ser el iPhone cuando tuviese más aplicaciones (gracias al “jailbreak”, un proceso que nos permitía instalar aplicaciones extra y mucho más)

Pero lo cierto es que el hardware del iPhone 2G y 3G nunca fue suficiente para soportar tanto software. La salida del sistema operativo 2.0, que trajo consigo el App Store, era un dolor de cabeza; cosas que funcionaban tan bien en el iPhone, dejaron de hacerlo por completo. Safari, el navegador web, se cerraba inesperadamente por falta de memoria.

Esto fue mejorando gradualmente, con varios parches y actualizaciones, pero lo cierto es que incluso hoy, con el firmware 3.1.3, el iPhone 2G y 3G simplemente no contaba con el hardware adecuado para manejar aplicaciones como las que vemos en el App Store, y mucho menos multi-tasking.

Es por eso que no sería sino hasta el 3GS, la tercera generación de celulares de Apple, que veríamos, por fin, un dispositivo que estuviese a la altura de lo que todos soñamos en un principio.

El iPhone 3GS no parecerá gran cosa, pero sus características mejoradas (un CPU mucho más veloz, el doble de RAM) realmente hacen una gran diferencia, y es, sinceramente, junto con el iPod Touch de 3era generación,  la mejor manera de experimentar el App Store, que se ha convertido, en estos dos años, en el punto fuerte del teléfono.

 

Pueden leer más sobre el tema, en estos artículos que escribí hace algún tiempo:

 

      Y todo esto que tiene que ver con el iPad?

    Quería explicarles un poco mi postura en cuanto a los gadgets, y a Apple. En estos últimos años, prácticamente desde que lancé el blog, me he dado cuenta que he terminado usando más productos de Apple que nunca.

    Lo que antes tildaba de “demasiado caro, puedo conseguir una PC con mejor hardware”, o “sólo para diseñadores”, era pura ignorancia de mi parte. Leopard, y ahora Snow Leopard – el sistema operativo de la Mac – sigue siendo mi plataforma preferida, a pesar de que pase la mitad del tiempo en Windows (todos los posts son escritos en Live Writer, de Microsoft; este artículo, por ejemplo, está siendo escrito en una máquina virtual en Windows). (Pueden leer más sobre mi postura frente a OS X , Windows, y Linux, en este artículo: De Windows a Mac, parte 5: 6 meses después )

    No se trata del hardware, finalmente, sino de una combinación de ambos; del control que se tiene en ambos, para asegurarnos una buena experiencia, desde el encendido, hasta el apagado.

    En el campo de los teléfonos, Apple está haciendo muy bien las cosas; el iPhone ha revolucionado por completo el mercado de los smartphones. Antiguas empresas que dominaban el mercado andan todavía perdidas, sin saber qué hacer, para poder alcanzar los drásticos cambios que se han dado. Antes, un smartphone era “cosa de geeks”, y decir smartphone no era sinónimo de inteligente, sino más bien, de menús complicados, interfaces difíciles de navegar, y funciones que casi nunca usábamos. Ahora, el término de smartphones cada vez tiene menos peso porque, gracias a Android, este tipo de sistemas operativos está en cada vez más dispositivos; las personas ya no se limitan a hacer llamadas en sus teléfonos; quieren poder revisar correos, navegar por la web, conectarse a sus redes sociales favoritas, de manera simple y sencilla.

    No me considero un fanboy. No siento amor por Apple (pero sí por algunos de sus productos), y  no tengo un santuario de Steve Jobs en la oficina. Como les relaté en todo este artículo (que se está haciendo bastante largo, por cierto), mi salto a la Mac fue cosa de curiosidad; la misma curiosidad que siento por la gran cantidad de gadgets que no he probado aún. Pero sí creo algo: Apple, de momento, está a la cabeza, cuando hablamos de innovación tecnológica . Hemos visto muy buenos productos en diferentes campos, como Windows 7 como sistema operativo para PCs y el surgimiento de Android como sistema operativo para móviles; pero ambos llegaron más, a mi parecer, como reacciones ante productos que ya existían

    Recuerdan que les mencioné el Nexus One? Cuando Google anunción la salida de este teléfono, estuve a punto de hacer mi pre-order; ya estoy algo cansado del iPhone y su interfaz (van 3 años casi, no con el mismo teléfono, pero sí con el sistema operativo) y esto listo para probar algo nuevo. De tener un presupuesto ilimitado, tendría ya el Nexus One en mis manos, y estaría esperando con ansias al iPad; pero a la hora de elegir entre los dos, decidí irme por el tablet.

    Ahora les explico por qué.

     

    Gadgets activos, gadgets pasivos

    Déjenme decirles primero por qué, a pesar de tanto odio por algunos, yo estuve entusiasmado cuando anunciaron el iPad.

    Lo primero que todo el mundo (incluyéndome) pensó cuando se anunció el iPad, fue “hey, pero esto no es más que un iPod gigante”. Mientras terminaba de cubrir el evento, sin embargo, empecé a darme cuenta que un iPod Gigante era algo que bien podría convertirse en otro tipo de gadget, algo que por fin hiciera despegar a las Tablets.

    Mentalmente, siempre separo a todos estos aparatos en dos categorías:

    • Los gadgets activos – sirven para crear contenido. Con este tipo de aparatos, podemos centrarnos en inventar, editar y elaborar todo tipo de cosas. Así es, estoy hablando de las laptops o PCs de escritorio. Estos gadgets nos permiten, por ejemplo, escribir un artículo como este, editar fotografías y videos, y mucho más. En este sentido, por supuesto, estos gadgets deben facilitarnos la tarea de creación, dándonos las herramientas necesarias.
    • Los gadgets pasivos – creados principalmente para consumir el contenido ya creado. Existen con el propósito de permitirnos acceder a todo tipo de contenido, como texto, videos, música. Claro, tenemos la posibilidad de crear algunas cosas, pero realmente queremos hacerlo, cuando tenemos la posibilidad de usar una laptop o PC de escritorio que es más veloz? En este sentido, estos gadgets deben ser cómodos, pequeños, fáciles de transportar, y con la posibilidad de amoldarse a cualquier posición en la que nos encontremos. Existen, pues, para entretenernos, informarnos.

    Desde siempre, hemos soñado con el gadget que lo haga todo. Que sea lo suficientemente portátil como para tenerlo con nosotros todo el tiempo, pero que, a la hora de hacer un trabajo en serio, nos deje, pues, hacerlo.

    El asunto es que, un gadget como ese, todavía no existe, ni existirá por buen tiempo.

    Alguna vez han intentado crear o editar un documento en un celular? Terrible, verdad? Allá por el 2002-2003, siempre tenía esta idea en la cabeza de por fin encontrar un verdadero dispositivo portátil, pero que me permitiese elaborar y crear documentos; tuve mi Palm m130, y luego una M550, con el teclado como accesorio, con la ilusión de por fin crear y editar documentos esté donde esté. Lo mismo intenté años después con el N800, para no llegar a ningún lado.

    Las netbooks parecían serlo por un tiempo, el gadget perfecto que fusionara ambos requisitos, pero al final del día, se trata de dispositivos que son demasiado lentos para considerarlos para crear contenido, y demasiado incómodos, para utilizarlos para consumir contenido.

    Fue ahí cuando me di cuenta que lo mejor, entonces, era simplemente buscar estos dos tipos de aparatos: uno veloz y potente, que permita crear contenido, y otro veloz, versátil, y portátil, que me permita consumir el contenido creador por mi y por otros.

    Ya ven hacia donde voy con esto? Desde que compré el N800, me di cuenta que una Tablet podía cubrir bastante bien este hueco en el mercado: un gadget perfecto no para crear, sino para poder consumir información. El iPhone cumple hasta ahora bastante bien este rol, pero al fin del día, la limitación en el tamaño de la pantalla limita también las posibilidades del aparato.

    Aún faltan varios días para el lanzamiento, pero ya hemos visto de lo que serán capaces algunas aplicaciones, como la de Comics, los libros a través de Books, y muchas cosas más.

     

    No compren el iPad! (al menos, no la primera generación)

    Pero al final del día, todo es bastante incierto con el iPad; la falta de multi-tasking, la elección de una resolución bastante extraña (1024×768, cuando debieron irse por una como 1280×720), y la carencia de algunas funciones que deberían existir desde un principio (webcam, sobre todo), son cosas que me impiden recomendarla a todo el mundo. 

    Les aseguro que, para esta fecha el próximo año, tendremos un iPad no sólo con multitasking, quizás una mejor resolución, sino que además, definitivamente traerá una webcam. Y no sólo eso, la plataforma estará más madura, habrá una nutrida selección de aplicaciones (no sólo aplicaciones del iPhone adaptadas al iPad), por desarrolladores ya familiarizados con el gadget.

    Como sucedió con el lanzamiento del App Store, las primeras aplicaciones probablemente dejarán mucho que desear, mientras los desarrolladores no sólo aprenden a exprimirle el jugo al aparato, sino que además, por fin tienen acceso a un aparato de verdad, y pueden aprender el tipo de uso que las personas le darán, cómo lo cogerán, cómo lo manipularán. Crear aplicaciones en un emulador es muy diferente, a hacerlo una vez que el dispositivo está en nuestras manos.

    Así que probablemente veamos aplicaciones verdaderamente valiosas, verdaderamente útiles, con la salida de la segunda generación del iPad.

    Sin embargo, como sucedió con el iPhone, creo que estamos frente a una revolución en la manera en la que usamos gadgets, y es por eso que pedí el mío: quiero estar ahí cuando empiece.

    Conclusión

    Así que ahí lo tienen. El artículo terminó siendo bastante más largo de lo que esperaba, pero quería explicarles lo que espero del iPad. No considero al iPad como un competidor directo de las netbooks, pero sí creo que están atacando el mismo mercado: las netbooks nos ofrecen la posibilidad de crear contenido, pero hacerlo es tan lento, que al final, al menos en mi caso, prefiero hacerlo en la PC de escritorio. Consumir contenido es posible en una netbook, pero al tener la misma forma de una laptop, ésta no se adapta bien a diversas situaciones. El iPad, por otro lado, tiene bien claro lo que es, y lo que no es; no es una laptop, pero bien puede realizar las tareas que le dedicamos a la netbook, que es revisar y enviar e-mails y, por supuesto, navegar por la web.

    Nada está dicho, por supuesto, y como lo mencioné en artículos anteriores, me reservo todavía la opinión final, para cuando por fin lo tenga en mis manos, y pueda utilizarlo a fondo. Pero si el iPad termina fallando y sus limitaciones son demasiado agobiantes , espero que al menos sirva como empujón para que empecemos a ver más dispositivos de este tipo: Tablets con una interfaz específica, y con un propósito definido, que surjan alternativas para este nuevo tipo de gadget con sistemas abiertos, como Android apareció en respuesta al iPhone.