Screen Shot 2015-03-16 at 10.08.36 AMDe algo que me quedó poquísima duda durante este último Mobile World Congress, fue de la importancia y relevancia que la realidad virtual cobrará en los años por venir. Aquella tecnología que tuvo sus primeros avances en los 90s, se encuentra por fin en una etapa de madurez capaz de impulsar y generar nuevas experiencias virtuales, de conectarnos en diferentes niveles y, por supuesto, de apreciar una nueva dimensión en entretenimiento. Puede que el 3D como existe actualmente -en pantallas planas, en televisores – haya muerto. Pero el 3D es infinitamente más real, entretenido y útil, cuando se aplica a uno de estos cascos de realidad virtual.

Oculus fue el primero en re-inventar esta tecnología, en ponerla de moda nuevamente. Oculus es ahora parte de Facebook, y sin duda, gracias al gigante de las redes sociales, veremos una versión comercial muy pronto. Pero el mercado cuenta ya con un casco de realidad virtual disponible en tiendas, y se trata del Samsung Gear VR. Un casco de realidad virtual que funciona al conectarse con un Galaxy Note 4. Si, poder disfrutar de la realidad virtual es extremadamente caro aún (Note 4 + el casco), pero esperemos que, conforme la tecnología empieza a popularizarse y la demanda aumenta, por fin llegaremos a precios razonables (y más y mejores usos de la tecnología)

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Pero hoy no estamos para discutir sobre el futuro del VR. Sino más bien, el de apreciar uno de los usos más interesantes que se le ha dado al tema. No por explorar mundos virtuales, o crear experiencias extra-sensoriales inimaginables.

Sino por acercar a un padre, al nacimiento de su hijo, de llevarlo y darle la posibilidad de poder presenciar el nacimiento con un casco de realidad virtual. No, no estuvo ahí, y se lo perdió. Y sí, en esencia, un stream de Skype pudo haber conseguido lo mismo. Pero es la posibilidad de tener cierto control sobre nuestra perspectiva, el de girar la cabeza y ver cómo, la cámara de 360 grados ubicada a miles de kilómetros, responde a nuestro movimiento, lo que lo cambian absolutamente todo. Es esta libertad de control, esta posibilidad de dirigir, en parte, lo que vemos, lo que hace a la realidad virtual y estos cascos, tan interesantes. Porque no sólo se podrán aplicar a mundos virtuales, sino que, como Samsung bien lo demuestra (y Facebook, sin duda, está planeando), estos cascos nos permitirán ver nuestra propia realidad, nuestro mundo, desde una perspectiva diferente.