Nadie puede negar lo útiles que son los smartphones o teléfonos inteligentes. Se han convertido figurativamente en el centro de nuestras vidas; lo usamos para leer noticias, para comunicarnos con nuestros amigos, para realizar compras online, para trabajar, para entretenernos. Todo gira en torno a estos.

Y es por eso que Bill Gates no le permitió a sus hijos tener un smartphone sino hasta que cumplieran los 14 años.

No tenemos teléfonos en la mesa cuando compartimos una comida, y no le dimos a nuestros hijos un celular hasta que tuvieran 14 años, a pesar que se quejaron que otros niños lo tenían antes”, comentó el co-fundador de Microsoft y filántropo a través de su fundación “the Bill and Melinda Gates Foundation”

Para una de las personas más influyentes en el mundo tecnológico, que popularizó el uso de computadoras personales gracias a Windows, resulta curioso que se implementen este tipo de limitaciones. Pero tiene también mucho sentido. Según Gates: “Uno siempre está observando cómo puede ser usado de una genial manera – tareas y mantenerse en contacto con amigos – y también cuando su uso ha llegado a ser excesivo”, refiriéndose a redes sociales y smartphones en general, en una entrevista con The Mirror.

 Cuál es la edad adecuada para que un niño tenga un smartphone?

Y es que la edad en la que un niño debería tener acceso a un smartphone es algo que no se ha deliberado adecuadamente, debido a lo vertiginoso que ha sido la revolución de los celulares; nos ha tomado por sorpresa. Un smartphone es una herramienta tan poderosa que, en manos de pequeños, puede llegar a ser algo peligroso.

El problema es que, según estudios realizados por Influence Central, la edad en la que los niños están teniendo acceso a su primer smartphone en la actualidad, es de 10 años. En el 2012, era de 12 años. Y existen casos, según el New York Times, donde pequeños de 7 años ya tienen acceso continuo a uno. Y la tendencia parece dirigirse hacia este ámbito, al de darle un smartphone a niños más jóvenes.

En Colombia, por ejemplo, el Instituto Colombiano del Bienestar Familiar (ICBF), recomienda también la edad de 14 años como la edad en la que un niño recién debería tener acceso a un smartphone. Teniendo en cuenta la libertad en comunicaciones que otorga un teléfono inteligente, y lo difícil que es monitorearlas con las herramientas actuales (además de la brecha generacional en conocimientos tecnológicos que se da con la mayoría de padres), el ICBF lo recomienda para prevenir los casos de abuso sexual, que muchas veces, se inician a través de una comunicación online. Los padres suelen darle un smartphone a un niño a temprana edad como una manera de poder ubicarlos fácilmente y además, de darles una herramienta de entretenimiento continuo. El problema es que el internet es tan vasto que un uso sin regulación, sobre todo a tan temprana edad, puede ser perjudicial. No sólo en la imposibilidad de saber con quién se comunica nuestro hijo, sino por los problemas de adicción que se podrían generar.

La “nomofobia” (No Mobile Phone Phobia”, o temor a salir a la calle sin un smartphone), un término que se consideraba gracioso hace unos 2 o tres años es ahora una realidad; la adicción hacia los teléfonos inteligentes, debido al uso sin regularizar de los mismos.

Finalmente, no existe una edad idónea en donde los niños sean lo suficientemente maduros para usar un smartphone sin riesgo a peligros como los comentados en el artículo. Pero sí estamos, como padres, en la obligación de enseñarles un uso responsable de los mismos.

 Cómo monitorear responsablemente el uso de smartphones de nuestros hijos?

Es importante limitar las horas de uso del smartphone, no dejarlos usarlo libremente. Es muy fácil volverse adicto a una herramienta tan poderosa como un smartphone, por lo que los niños pueden permanecer horas de horas pegados a la pantalla. Un límite de tiempo, y evitar que se use el smartphone durante comidas familiares, son un buen inicio. Además, establecer una “zona de carga central” en el hogar, donde los niños (y padres también) puedan dejar cargando sus dispositivos, lejos de la habitación, es una genial manera de evitar que se desvelen mirando el teléfono, o que vean contenido sin monitorear. Si se quejan de que lo usan como reloj despertador, pues compren un reloj despertador, ya que son sumamente económicos.

Es de vital importancia, también, mantener un control parental sobre los dispositivos. No podemos dejar que nuestros hijos, sobre todo si son pequeños, utilicen el smartphone sin supervisión periódica. Un smartphone nos da acceso a prácticamente todo. Y por lo tanto, uno está expuesto a peligros y situaciones que quizás, en una temprana edad, debido a la inmadurez, no se pueda manejar fácilmente. Los iPhones tienen una sección de Restricciones, bajo “Configuración”, que pueden prevenir el uso de algunas apps en el smartphone.

Otra herramienta excelente para ello, es Qustodio. Con Qustodio, podemos bloquear el acceso a cierto tipo de contenido no apto para niños en navegación a internet, limitar el acceso en cantidad de horas, y vigilar el acceso a redes sociales. Con Qustodio podemos ver cuánto tiempo pasan en redes sociales, las llamadas que reciben, y más. La versión gratuita nos da acceso a un sólo usuario, mientras que la versión Premium ($49.99 al año protege hasta 5 diferentes dispositivos).

Darle un smartphone a un niño es darle también grandes responsabilidades. Por eso es importante que, como padres, estemos atentos a las actividades realizadas por los pequeños inicialmente, para poder guiarlos, aconsejarles y enseñarles el uso correcto de ello.