Uno de los campos en los que LG está destacando, es en el de los proyectores LED portátiles. Estuve bastante contento con el PV150G, el proyector que LG lanzó como un “friend” o amigo del G5. Tan buena fue mi experiencia con dicho proyector, que decidí solicitarle a LG que me diera, en calidad de préstamo, al LG PH300, un modelo superior, pero igual de portátil.

La principal ventaja de un proyector LED frente al tradicional, es que la lámpara no se desgasta tan rápido, ni requiere un reemplazo. Una lámpara de un proyector tradicional necesita ser reemplazada después de unas 4,000 horas de uso, que, en un uso convencional, significa que estaremos reemplazándola cada 2 o 3 años. un proyector LEd puede durar decenas de miles de horas; en el caso del PH300, estamos hablando de 30,000 horas, o aproximadamente 20 años de uso, si es que lo usamos 4 horas al día. Es decir, probablemente terminemos reemplazando al producto, antes de cambiar de lámpara.

La principal desventaja de estos proyectores LED ha sido siempre el nivel de luminosidad: nunca llegan a alumbrar tanto como un proyector convencional. En el caso del PH300 estamos frente a un proyector capaz de darnos 300 lumens, contra los 1,500-300 lumens que solemos obtener de un proyector convencional.

 PH300

Algo que me sorprendió bastante del PH300, es la calidad de imagen. El proyector tiene una resolución de 1280×720, o HD, algo inusual en un proyector tan pequeño. En este formato, es más común ver resoluciones mucho más bajas como 800×480. Gracias a que el proyector es HD, entonces, resulta genial para ver películas. Debido a los 300 lúmenes que tiene, es lo suficientemente brillante para usar de día en zonas con poca luz, aunque el proyector realmente destaca en ambientes oscuros. En esas situaciones, bastó con conectarlo a mi Macbook Pro y proyectar una película para tener un verdadero “cine portátil”.

El dispositivo cuenta con 2 horas de batería, lo suficiente para ver una película regular (nada de “Das Boot” ni versiones de director de Apocalipsis Ahora, lamentablemente), o para utilizarlo durante una presentación / reunión de trabajo.

Donde el proyector da un paso atrás frente al PV150G, es en temas de conectividad. Algo que me encantó de ese modelo, es que podía enviarle contenido directamente, de manera inalámbrica, desde cualquier smartphone con Android. Sin tener que conectar nada vía HDMI. El PH300 sólo nos permite utilizarlo con una conexión HDMI, sin embargo, nada de conexiones inalámbricas, lo cual extrañé bastante.

La calidad de sonido dejó que desear también, y al no tener conexión Bluetooth, resultó imposible hacer un “pairing” con parlantes Bluetooth. Por suerte, podemos conectarlos directamente con un cable de audio de 3.5 mm tradicional, pero es algo que espero que LG mejore en su modelo futuro.

Sin embargo, la superior calidad de imagen frente al PV150G hace que este sea un excelente upgrade si no les interesa enviar contenido de sus smartphones, y lo harán principalmente de una laptop a través del puerto HDMI.

Este proyector es también sumamente luminoso para su tamaño. Estamos hablando de un proyector que fácilmente cabe en la palma de mi mano, y que sin embargo, puede llegar a proyectar imágenes de hasta 100″. Es perfecto para colocarlo en un trípode pequeño y llevarlo a todos lados, y tener la posibilidad de ver películas en cualquier momento.

Otra función que me gustó bastante, es que tiene el “auto keystone”. A través de esta función, el proyector adapta su imagen de acuerdo al ángulo de visibilidad. Es decir, no importa si lo tenemos en ángulo, el proyector hará lo mejor posible para mostrarnos una imagen derecha en todo momento.

La calidad de imagen y proyección realmente sorprenden para su tamaño; incluso en lugares con luz diurna, el PH300 lograba conseguir una muy buena calidad de imagen, luminosa (una vez que desactivábamos el modo “eco” que reduce el brillo) y utilizable en cualquier situación.

El diseño del dispositivo tiene un aire retro, combinando el color marrón con el blanco. El dispositivo cuenta con botones en la parte superior que nos permiten navegar entre menús y elegir diferentes opciones de configuración. Tenemos un botón de “settings” al lado izquierdo, y uno de “power” al lado derecho. En la parte trasera tenemos al puerto HDMI / MHL para contenido, y un puerto USB. El dispositivo es capaz de leer archivos AVI (DivX), MP4, entre otros. Tenemos también un switch de “On / Off” para apagar / encender el dispositivo. Finalmente, en la parte inferior, tenemos el conector para trípodes, para poder montar al PH300 en cualquier lugar.

 Veredicto

Con el PH300, tenemos un proyector bastante versátil que nos permitirá disfrutar de películas en cualquier lugar, o de llevarlo con nosotros para realizar presentaciones en cualquier ambiente. Sus 300 lumens son lo suficientemente poderosos para proyectar imágenes de 32-40″ en ambientes con luz natural, en mi experiencia, y hasta 100″ en ambientes totalmente oscuros.

Lo único que lamento, es la falta de conectividad. Es una pena no tener conexión Wifi para enviar videos desde nuestro smartphone como ocurre con el PV150G, ni tener conexión Bluetooth para conectarlo a parlantes de manera inalámbrica. De haber tenido estas dos características, hubiera comprado uno sin lugar a dudas.

Sin embargo, si la mayor cantidad de sus archivos multimedia están en una laptop, o no tienen problemas en conectar una memoria USB con películas o su propia presentación, el PH300 es un excelente compañero de viajes.

Recomendado.

  • CAMANNI

    BUEN DATO ARTURO…PERO ES RECOMENDABLE PARA UN PROFESOR EN SUS PRESENTACIONES? Y EL PRECIO?…GRACIAS

  • Gabriel Pizarro

    precio? aun le falta evolucionar a estos bichitos

  • Se ve genial, ideal para una presentación improvisada o para ver películas en la pared