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LG G5 SE: Ser el primero, no siempre es lo mejor

IMG_0590El año 2016 pasará a la historia como uno de los mejores años en términos tecnológicos para smartphones. Lejos quedaron los años donde veíamos saltos revolucionarios en rendimiento, en cámara y más – como lo fue el 2012, o el 2014, por ejemplo – porque hemos llegado ya a lo que se denomina “peak smartphone”, a la cumbre de la montaña, donde sí, vemos aún mejoras, pero cambios evolucionarios, pequeños saltos que mejoran experiencia, que perfeccionan el concepto del smartphone. Pasos pequeños, sí, pero pasos importantes.

No sorprende, pues, que este año hayamos visto a los mejores esfuerzos de varios de los fabricantes más reconocidos. El S7 es el mejor Galaxy a la fecha. El P9 de Huawei es uno de mis smartphones favoritos de todos los tiempos, gracias a su excelente cámarara y ergonomía – el teléfono parece encajar perfecto en mis manos. El HTC 10 parece ser la culminación de todos los sueños de diseño de HTC, y personalmente, me parece uno de los diseños más hermosos que hemos visto en un smartphone a la fecha.

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Teniendo en cuenta esto, LG ha decidido tomar una ruta totalmente diferente a la competencia. En lugar de recorrer un camino familiar en busca de perfeccionarlo, en lugar de retomar el lenguaje de diseño del G3 y G4, en lugar de seguir trabajando el plástico con maestría, como uno de los pocos fabricantes que realmente conseguía hacer del policarbonato, un material premium, LG ha decidido dar un giro d 180 grados y probar suerte con el metal, dejando atrás todo el legado creado con el G2, G3 y G4, para traernos un smartphone totalmente fresco, pero que denota una falta de experiencia, o un intento de experimentación, que esperaríamos más de una nueva línea -como lo hizo el año pasado con el V10 – que de la continuación de su línea más conocida.

Este, creo yo, es el gran problema del LG G5 (o G5 SE, que es el modelo que se lanzó en Perú y Latinoamérica) y el motivo por el cual ha sido universalmente ignorado; no se trata, para nada, de un mal smartphone. Pero tampoco se siente como parte de la línea “G” de LG.

Diferencias del LG G5 y LG G5 SE. Saquémonos las dudas

 

Empecemos por lo básico: el LG G5 que se comercializará en Latinoamérica y Perú, no es el mismo modelo que veremos en Europa o Estados Unidos. En estos otros mercados, el LG G5 es el que cuenta con el procesador Snapdragon 820, un CPU de gama alta creado por Qualcomm.

En Perú y Latinoamérica, el LG G5 SE mantiene las mismas características técnicas como pantalla y cámara, pero aquí vemos un procesador de menor rendimiento, al Snapdragon 652, y 1 GB menos de RAM, para un total de 3 GBs

Por eso decidí postergar la reseña, pues si se lanzaba al mismo precio que, digamos, un HTC 10 o un S7 o un P9, hubiera resultado imposible recomendarlo. Cualquiera de estos otros equipos ofrece mejor hardware interno.

Tras ver los precios en los que se ha lanzado el equipo en diversas operadoras, sin embargo, podemos ver claramente que se está buscando ofrecer algo diferente; una interesante estrategia por parte de LG: tratar de ofrecer la mayoría de prestaciones de un gama alta, a un precio más bajo, gracias al procesador de gama media.

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Snapdragon 652 vs Snapdragon 820. Las diferencias

Tras correr los benchmarks respectivos en este G5 SE, algo que me quedó claro es que el Snapdragon 652 es un chipset bastante poderoso para ser un gama media.

De hecho, el LG G5 SE ofrece un rendimiento muy similar a los teléfonos con el Snapdragon 810 del año pasado, debido a que la arquitectura del CPU es parecida. Tenemos un octa core en una configuración bit.LITTTLE, con cuatro procesadores Cortex A72, y cuatro procesadores Cortex A53 para tareas ligeras. De hecho, el Snapdragon 652 mejora la arquitectura del Snapdragon 810, al cambiar los ineficientes Cortex A57 del año pasado por los A72. Es decir, en lugar de verlo como un CPU de gama media, este CPU es más comparable a uno de gama media-alta. En mis pruebas, superé los benchmarks del Snapdragon 808 que tenía el V10, por ejemplo.

V10 vs LG G5 en rendimiento. El G5 es claramente superior. Y ofrece el mismo performance que un Snapdragon 810

V10 vs LG G5 en rendimiento. El G5 es claramente superior. Y ofrece el mismo performance que un Snapdragon 810

El Snapdragon 820 presentado por Qualcomm para este año sí es un cambio considerable frente al 810. El 810 no trajo una mejora sustancial en performance frente al 801 (u 805) del 2014, y en lugar de ello, trajo consigo una serie de problemas de recalentamiento. El 820 es un intento de remediar todos los errores cometidos, al venir con “custom cores”, núcleos creados por Qualcomm (denominados Kryo), en lugar de recurrir a los ARM Cortex, como continúa ocurriendo con el 615.

Ya se marearon?

Para simplificarles el asunto: a pesar del nombre, no subestimaría al Snapdragon 652 del LG G5 SE, pues en mis pruebas, ofreció un rendimiento equivalente al que vimos en los teléfonos de gama alta en el 2015, y superando al rendimiento del V10.

Donde sí hay una mejora sustancial, es en el poder gráfico, así que si juegan seguido en un smartphone, notarán una gran diferencia en cuadros por segundo en exigentes juegos como Modern Combat, o similares. Si esto no les interesa, pues la capacidad en procesamiento del Snapdragon 652 no les defraudará.

Y si este es el sacrificio que LG ha decidido tomar para ofrecernos precios más bajos, pues me parece un buen canje. El Snapdragon 652, por lo que he podido probar se comporta igual de bien que cualquier smartphone de gama alta para tareas convencionales.

Ahora que hemos aclarado las diferencias del procesador del equipo, pasemos a ver el resto del teléfono

 

Especificaciones Técnicas

 

 Características LG G5 SE
CPUQualcomm Snapdragon 652
Pantalla 5.3” QHD
Cámara 16 MP / 8 MP principal, 8 MP frontal
Memoria 3 GBs de RAM
 Almacenamiento32 GBs de almacenamiento, expandibles vía MicroSD
Batería2,800 mAh
Dimensiones 149.4 x 73.9 x 7.3 mm
Peso156 gramos
 Extras Teléfono Modular, cámaras duales

 

Diseño

IMG_0848Tras ofrecernos uno de los teléfonos mejor diseñados y uno que tomaba tanto la ergonomía como la durabilidad en cuenta como lo fue el LG V10, debo decir que me sentí decepcionado al ver y sostener al LG G5. Si, este año LG ha trabajado sobre metal, pero como hemos visto ya en varios videos, por alguna razón, LG decidió recubrir este metal con una capa de pintura plastificada que le quita todo el “feeling” de metal al equipo. No suena, ni se siente como metal, como ocurre cuando agarramos un iPhone, o al HTC 10, o al P9, por ejemplo. Decepcionante, después de ver el excelente uso que le dio LG al acero inoxidable en el V10. Me hubiese gustado más ver una repetición de esta línea de diseño, que lo que tenemos este año.

Tenemos una parte trasera bastante espartana, donde encontramos al lectores de huellas dactilares, y a las cámaras duales. Lamentablemente, los botones de volumen han ido a los costados, en lugar de mantener la ya familiar configuración de tenerlos encima y debajo del botón de poder. Me gustaba bastante esta configuración de botones en la parte trasera del equipo en el G4 y V10, y me apena que se haya optado por esta otra configuración. Sobre el botón de Power tenemos a las cámaras duales, una de 16 megapixeles muy similar a la del año pasado (es decir, con una excelente calidad de imagen), y una de 8 megapixeles ultra-wide, que se asemeja al ángulo de visibilidad que obtendríamos con una cámara de deportes, como una GoPro. Esto es, de lejos, lo más emocionante del equipo, pero ya lo veremos más adelante.

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En la parte frontal, el quipo está dominado por la pantalla de 5.3“ Quad HD. A diferencia de otros smartphones de gama alta que hemos visto en el año, LG no hace uso del vidrio ”2.5D“. Esta técnica de fabricación hace que el lugar donde termina la pantalla y donde empieza el borde del equipo sea algo ”continuo“ como si la pantalla se extendiera, o no hubiera un límite. Esto ayuda bastante a la ergonomía del equipo, pues teniendo en cuenta que la navegación en Android involucra bastantes ”swipes“ o deslices de dedo en los extremos, se siente extremadamente bien cuando podemos simplemente jalar una esquina, sin sentir un borde molesto. Y bordes molestos, son los que encontramos en el LG G5. Debido a su intención de ”innovar por innovar” con el tema de la modularidad, sin tener en cuenta, aparentemente, los detrimentos que impondrían en la experiencia de usuario, la pantalla parece estar semi-incrustada en el equipo. Por lo tanto, tenemos bordes no sólo en en la parte inferior – donde reemplazamos los módulos – sino también en todas las esquinas, que están ligeramente elevadas. Esto hace que la navegación y manipulación del teléfono sea un poco más incómoda.

Modularidad

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Esto nos lleva a la gran novedad del LG G5. Se ha hablado mucho de la modularidad en los teléfonos en los últimos años, y de cómo esto será el futuro. Después de todo, quién no quiere un smartphone al cual podamos cambiarle piezas para mejorar una u otra función, de acuerdo a lo que hagamos?

LG parece haber intentado decir “yo fui primero” otra vez, como cuando lanzaron el LG G3 con la primera pantalla Quad HD. Y al igual que en aquella oportunidad, ser primero, no siempre es lo mejor.

La modularidad viene gracias a una parte inferior intercambiable, que podemos sacar y modificar como si se tratara de cartucho de arma (si, admito que pasé varios minutos repitiendo esta mecánica, es divertido). Debido a ello, tenemos una especie de “gap”  o espacio entre el módulo y el equipo que se siente y puede llegar a incomodar. No es grave, pero simplemente no debería estar ahí. Aceptable en un prototipo, quizás, pero no en un teléfono que resulta ser el equipo de bandera de la marca.

Esta falta de cuidado en el diseño se puede ver en otros elementos, como el agujero para audífonos que no está centrado (y se ubica colocado como al azar, casi bordeando el lado inferior). Vamos, hasta el lugar donde colocamos el SIM Card y la memoria expandible sobresale ligeramente del equipo! Podemos sentirlo cuando pasamos el dedo por encima.

El G3 sufrió de problemas de performance y recalentamiento porque el hardware simplemente no estaba listo para poder soportar pantallas Quad HD. Y aquí, el acabado final e incluso el diseño industrial del equipo sufre sólo por ser el primer teléfono modular. Lamentablemente, no se puede alabar algo que no trae mayores beneficios. A estas alturas, no se puede intentar innovar sólo por innovar, como al parecer, intentó hacer LG. Y el G5 sufre, lamentablemente, por ello.

No puedo comentar sobre los módulos aún porque no he tenido la oportunidad de probar uno – al menos, ninguno de los que modifican al equipo, pues me encuentro probando también al proyector que vino como parte de la promoción de preorder de Claro – pero ninguno, sinceramente, me llama la atención como para hacer los sacrificios que LG ha hecho en nombre de la modularidad.

Cabe señalar que no se trata, para nada, de un mal teléfono, por supuesto. La velocidad de respuesta es excelente, el digitador de pantalla se comporta muy bien y el equipo es fácil de manipular. Es sólo que en un año donde el resto de fabricantes ha decidido perfeccionar cada uno de los detalles en los que destacaba para así darnos uno de los mejores años que hemos tenido en cuanto a hardware de smartphones, no puedo evitar sentir que LG, en un afán por distanciarse del resto y tratar de ser el primero en algo, ha dejado atrás su legado, ha dejado atrás todo lo aprendido con el excelente V10 y en lugar de enfocarse en ello, trató de girar demasiado rápido de rumbo, trastabillando con el G5.

 

“…ha dejado atrás todo lo aprendido con el excelente V10 y en lugar de enfocarse en ello, trató de girar demasiado rápido de rumbo, trastabillando con el G5.”

IMG_1463Cámaras

Un aspecto donde el G5 sí no decepciona en absoluto, es en el tema de las cámaras. Ambas, en plural, son excelentes. Y es que LG ha decidido incluir dos cámaras traseras. No para mejorar la calidad de imagen, como lo hizo Huawei con su excepcional P9, sino para darnos dos perspectivas diferentes.

Así, pues, tenemos una cámara trasera con una excelente calidad de imagen gracias al sensor de 16 megapixeles y una apertura f/1.8. Y este sensor, se ve complementado con otra cámara de 8 megapixeles (y una apertura f/2.4) pero que ofrece un campo de visión mucho más amplio. Es como tener una cámara GoPro con nosotros en todo momento, en el bolsillo.

usando las tes cámaras simultáneamente

usando las tes cámaras simultáneamente

La pasé súper bien utilizando al G5 y tomando fotos por doquier. Esta perspectiva que nos da la cámara de 8 megapixeles es única y exclusiva del G5, y es algo que me encantaría ver replicado en otros smartphones a futuro. Resulta excelente para capturar fotos grupales, por ejemplo. Y para paisajes, edificios, fotografía callejera, resulta excelente. Para mascotas? Idóneo. Oh, y si ya necesitan tomar una foto retrato, siempre se puede recurrir al otro lente.

Definitivamente la mejor característica del teléfono. Es esta la mejor cámara? No, con el P9 y S7 obtuve mejores fotos en general. Pero ningún otro competidor me pudo dar el mismo ángulo de visibilidad, que obtuve con el G5 con su cámara secundaria. Ojalá esto se vuelva algo standard para futuros teléfonos de LG, poque es una función que extrañé bastante cada vez que dejaba al G5.

Software

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LG ha decidido mantener una interfaz relativamente libre de cambios, salvo una modificación que molestará a varios: la desaparición del “App Drawer” o cajón de aplicaciones. La idea del Home Screen en Android siempre se ha dividido de la siguiente manera: una pantalla principal en donde podamos colocar nuestros widgets y apps favoritas. Y un “cajón de aplicaciones”, al cual accedemos desde un ícono, donde encontramos al resto de apps. No es práctico, para ser sinceros, pues parece un cajón de ropa sucia; muchas veces hasta nos olvidamos qué es lo que tenemos instalado debido a ello. LG ha optado por deshacerse del cajón de aplicaciones y colocarlas a todas en la pantalla principal, de manera similar a como ocure en el iPhone, u otras modificaciones de Android como la que implementa Huawei. Afortunadamente es fácil de deshacer este cambio – basta con instalar otro Launcher, por ejemplo, o cambiar una opción dentro de las preferencias – pero teniendo en cuenta que hasta Android “N”, la nueva versión de Android, está buscando simplificar esto, tiene sentido mantener un sólo “escritorio”, por así decirlo de nuestras apps. Tiene más sentido que el cajón, y es, para usuarios nuevos, algo más sencillo.

Dejando esto de lado, tenemos también la opción de dejar una secciónm de la pantalla siempre iluminada para mostrarnos la hora y notificaciones. Esta es la evolución de lo que vimos con el V10 – que tenía un panel secundario para ello – pero en la transición de ser una pantalla independiente a estar implementado en la pantalla principal, se pierden algunas características. No podemos, por ejemplo, colocar atajos a aplicaciones, o lanzar la app directamente desde esta opción, algo que sí podíamos hacer en el V10. La implementación es mejor que la de Samsung pues nos permite mostrar notificaciones de apps de terceros, pero de lejos, la mejor sigue siendo la de Motorola con el “Moto Display”, que nos permitía interactuar con las notificaciones de la pantalla. Teniendo en cuenta la poca utilidad del “Always on display”, recomendaría desactivarla pues en mi experiencia, evitó que se active “Doze”, el modo de descanso de Android, haciendo que el consumo de batería aumentara. Además, esto incrementa el consumo de batería en 1% por hora, lo cual, teniendo en cuenta lo pobre que es la batería del G5 SE, no es recomendable

Batería

IMG_0862LG no ha aprendido la lección. El único punto débil del V10, quizás el mejor smartphone del 2015, fue el tema de la batería. Poner una de 3,000 mAh a un smartphone con una pantalla de 5.7″ fue un error. Y es un error que LG vuelve a cometer con el G5, al poner una de 2,800 mAh en el equipo.

Como hemos visto en el transcurso de la reseña, el Snapdragon 652 que tiene el G5 SE es muy similar a características al Snapdragon 810, el CPU de gama alta del año pasado. Por lo tanto, no sólo tenemos un performance similar, sino un consumo energético muy parecido también. Y la batería de 2,800 mAh simplemente no es suficiente.

LG ha implementado el tema de Quick Charging en un puerto USB Tipo C, por lo que podremos recargarlo en una hora y media o dos. Pero si no tienen un tomacorrientes cercano durante el día, probablemente se queden sin energía al llegar las 7 u 8 de la noche. La batería no es lo suficientemente poderosa para durarme un día completo. Sí, soy consciente que el uso que le doy al smartphone es mayor al de la mayoría, pero es una pena que LG no haya aprovechado el tema de la modularidad, en este caso, para ofrecernos lo que creo que todos estábamos esperando un “amigo” o módulo con una batería más generosa. Y como tenemos al todavía poco conocido – y utilizado – conector USB Tipo C, probablemente tendrán que cargar con cable y cargador a todos lados.

 Veredicto

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El LG G5 no es el teléfono que esperábamos. Cuando fue anunciado, me emocionó bastante el tema de la modularidad, la posibilidad de accesorizar y cambiar parte del teléfono, de potenciarlo con estos “amigos” o módulos presentados por LG.

Pero el problema es que para conseguir ser el primer teléfono modular, LG ha sacrificado demasiado. Por lo tanto, tenemos un equipo que simplemente no se siente como el abanderado de la marca, no se siente apto para marchar al campo de batalla y enfrentarse a los otros “grandes”, sobre todo en un año donde parece que todos se han esforzado de sobremanera para destacar, corrigiendo fallos de años pasados, respondiendo a críticas, escuchando a sus usuarios y dándoles los teléfonos que todos pedían. LG? LG ha optado por hacer caso omiso, ha decidido olvidarse de la genialidad que fue el V10, de la buena recepción que tuvo el LG G4 y de tratar de cambiar por completo, de ser “innovador”.

Existe una gran brecha, una enorme distancia entre ser simplemente “novedoso” y de ser “innovador”. Novedoso es sólo eso, algo nuevo. Innovador, por otro lado, es un producto que cambia radicalmente a la industria. Me alegra mucho que LG lo haya intentado, eso sí. Pero debió hacerlo con un producto nuevo, en una línea nueva, no con la línea “G”, que todos vemos como su teléfono principal.

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El LG G5 no es un mal teléfono. Pero en un año tan competitivo, con tantas excelentes opciones, hay poco margen de error. Y el LG G5 simplemente no es la mejor opción disponible.