DSC07856

Desde que Lenovo lanzó su modelo “Yoga”, junto a Windows 8, se convirtió en uno de los ejemplos a seguir. La Yoga replanteaba cómo una laptop debía y podía funcionar con este nuevo sistema operativo (para ese entonces) que tan enfáticamente nos invitaba a tocarlo todo. La Lenovo Yoga estuvo entre mis laptops favoritas debido a su gran versatilidad, como pueden ver en la reseña original

Dos años después, nos encontramos con la tercera versión de la Yoga, la Yoga 3 Pro y si bien tenemos grandes novedades, la esencia de la línea “Yoga” se mantiene.

Esta línea de laptops de Lenovo hace honor a su nombre al ofrecer gran flexibilidad: La bisagra central le permite a la laptop reposar totalmente plana en la mesa. Pero además, nos permite invertir la pantalla e incluso plegarla, convirtiendo a la Yoga en una suerte de tablet gigantesca. Tenemos también el modo intermedio, apodado “stand” por Lenovo, que resulta perfecto para ver películas o videos. En este modo, la Yoga 3 reposa sobre su teclado, usándolo como base.

DSC07871

 

Novedades

 

La tercera generación de Yoga trae consigo una pantalla con una altísima resolución de 3,200×1,800 pixeles, la misma que la Yoga 2 Pro del año pasado. Esto, en un panel de 13.3″ pulgadas.

Pero a diferencia de los procesadores de gama alta, Lenovo, este año, ha optado por el Intel Core M chip, un procesador de bajo consumo – similar al que se encuentra en la nueva Macbook de Apple. Este procesador ha permitido que la Yoga 3 Pro sea 17 por ciento más delgada y 15 por ciento más ligera que su antecesor.

La nueva Yoga 3 Pro es realmente delgada, sobre todo si la comparamos directamente con la Yoga 2 Pro. Y la nueva bisagra se siente mucho más estable y resistente que nunca.

 

Lenovo Yoga 3 Pro vs Macbook Air 13"

Lenovo Yoga 3 Pro vs Macbook Air 13″

Hardware

 

De lejos, la novedad más interesante es el nuevo procesador, el Intel Core M, dentro de la Lenovo Yoga 3 Pro. Es uno de los procesadores más interesantes de Intel, pues promete gran rendimiento, en un tamaño mucho más pequeño. En el orden jerárquico de poder de procesamiento, se ubica entre los procesadores “Core i” (i3, i5, i7) y la línea Atom de Intel.

Lamentablemente este nuevo procesador deja que desear, y hace que toda la experiencia de la Lenovo Yoga 3 Pro resulte decepcionante.

El Core M incluido en la nueva Yoga 3 Pro es inferior en capacidad de rendimiento que el procesador de la Yoga 2 Pro del año pasado. Es inferior, de hecho, al procesador incluído en la Yoga original. Estos sacrificios en poder de procesamiento, lamentablemente, no se traducen en mayor duración de batería ya que, en sus esfuerzos por mantener un cuerpo más delgado y ligero, la duración promedio que tuve en mis dos semanas con la Yoga 3 Pro fue de 4 horas, en el mejor de los casos. En muchos otros días de uso intensivo, la Yoga 3 Pro terminaba apagándose a las 3:30 horas, lo cual cae por debajo del promedio. Y es muy inferior a las 8 – 10 horas que podemos obtener de laptops en un rango de precio similar.

Yo culpo a la pantalla. Que es, irónicamente, lo mejor de la Yoga 3 Pro.

La pantalla es literalmente brillante. Sumamente luminosa, no tuve problemas en utilizarla en cualquier ambiente de trabajo. Y ver videos en alta resolución (1440p o videos en 2K) destacaban la calidad de la misma. Sin embargo, Windows, en su actual versión, hace un terrible trabajo cuando se trata de lidiar con paneles de altas densidad de pixeles. Si lo utilizamos en su resolución nativa de 3,200×1800 pixeles, el texto y los gráficos se ven sumamente diminutos. Pero Windows ofrece un “slider” que nos permite agrandar los elementos en un 100, 200 o 300% para hacer del texto, íconos y demás, legibles. El problema es que Windows en sí, y muchas aplicaciones, no manejan este scaling muy bien. No son pocas las apps que terminan inusables a la hora de poner los elementos a escala, con botones imposibles de clickear. En el mejor de los casos, una app incompatible mostrará elementos borrosos. Windows 8.1 todavía no puede manejar adecuadamente paneles de alta densidad de manera adecuada.

Si cambiamos la resolución de la pantalla, sin embargo, la Lenovo Yoga 3 Pro se vuelve mucho más utilizable. Usarla en 1920×1080, por ejemplo, hace que todos los elementos estén a su escala regular y con dicha resolución, trabajar en una pantalla de 13.3″ no es problema. Lo malo? Que todo termina viéndose borroso, ya que la resolución nativa es de 3200×1800. El texto se ve borroso, los gráficos pierden calidad y, en resumen, no es una opción viable.

Lo que nos deja, por lo tanto, con una laptop que tiene una excelente pantalla, pero con un hardware que sufre para poder mostrar con fidelidad y velocidad incluso aplicaciones tan básicas como el navegador, o el procesador de texto. Queda claro que la combinación de CPU / GPU en el nuevo Core M de Intel no está a la talla, aún, de manejar resoluciones tan altas. Y con una versión de Windows que, lamentablemente, no trabaja lo suficientemente bien con paneles de alta densidad (algo que por fin será arreglado con Windows 10).

No puedo sino lamentar esta decisión de Lenovo, la de sacrificar el hardware y poner un procesador inferior en esta nueva versión de la Yoga, en nombre de la delgadez y ligereza. Sacrificar rendimiento y duración de batería por unos gramos y milímetros menos no son, en mi opinión, un “upgrade” que valga la pena frente al modelo del año pasado. Cuando una laptop sufre incluso para lanzar el navegador nativo (porque Chrome, con lo tragón de recursos que es, resultó una verdadera pesadilla), uno termina preguntándose qué habrá pasado por la cabeza de los ingenieros para tomar dicha decisión.

No puedo sino preguntarme qué hubiera sido si, en lugar de usar una pantalla de tan alta resolución, Lenovo hubiese elegido utilizar una pantalla más tradicional. Con lo que pude ver mientras utilizaba la laptop en Full HD (1920×1080), el performance era más que adecuado. Las aplicaciones trabajaban con ligereza, nunca experimenté ese lag que estaba casi siempre presente cuando lo usaba en su resolución nativa (3200×1800).

 

Diseño e Interfaz

 

Esta nueva laptop ofrece un mejor diseño que el modelo anterior. Gracias, principalmente, al nuevo diseño de su bisagra central, que le da un aspecto único a la laptop que yo, personalmente, encontré atractivo.

DSC07865

Es esta bisagra la que permite utilizarla en modo “tablet”, plegando por completo el teclado a la parte trasera de la laptop, o en modo stand, en el que usamos el teclado como apoyo, acercando la pantalla más hacia nosotros.

Este tipo de transformaciones hace que la Lenovo Yoga 3 Pro resulte sumamente práctica para ver videos, películas o series. Sobre todo, gracias a la pantalla de alta calidad que hemos mencionado.

DSC07864

El teclado resultó también sumamente cómodo. De hecho, gran parte de las notas para esta reseña fueron redactadas usando ese teclado y Evernote. La pantalla táctil también mostró un gran nivel de respuesta, respondiendo sin problemas a todo tipo de toques. El trackpad es demasiado pequeño para mi gusto, sobre todo cuando vemos todo el espacio perdido en la parte superior del teclado. A pesar de mantener un nivel de sensibilidad bastante alto, siempre me quedaba sin espacio. Ojalá en la inevitable Yoga 4 Pro, Lenovo ponga el teclado más arriba, y nos de un Trackpad de mayor tamaño.

 

 

 Puertos y Conexiones

DSC07880

A pesar de su delgadez y de utilizar un procesador Core M, Lenovo ha sido generoso con los puertos incluídos en la Yoga 3 Pro. El puerto de energía cumple dos funciones: recargar a la Yoga 3 Pro, y funcionar también como un puerto USB 2.0. Además, tenemos dos puertos USB 3.0.

La Yoga 3 Pro cuenta con un puerto micro-HDMI, así que tendrán que comprar un adaptador para usar un cable
tradicional (por suerte, son comunes y baratos). Además, contamos con Wifi 802.11ac y Bluetooth 4.0.

DSC07881

Además del procesador Core M que comentamos líneas arriba, la configuración base viene con un disco de estado sólido (SSD) de 256 GBs en el modelo base. Espero que este sea un ejemplo a seguir por el resto de fabricantes, ya que 256 GBs es, en mi opinión, el tamaño “adecuado” para la mayoría de usuarios. Sobre todo, teniendo en cuenta lo mucho que han bajado de precio este tipo de discos duros. Además, tenemos, en el modelo base, 8 GBs de RAM.

 

Conclusión

DSC07888

A pesar de su excelente pantalla, Lenovo ha dado un paso en falso al emparejar su pantalla de alta resolución, con un procesador tan débil como el Core M. Mantener la misma resolución que hacía hasta el procesador Core i5 de la Yoga 2 Pro sufrir, con un CPU / GPU más débil, ha sido un error. Y si bien el Core M ha permitido que la Yoga 3 Pro sea más delgada y liviana, los sacrificios para alcanzar esto, no son justificables.

El elevado precio de la Yoga 3 Pro, hacen que su recomendación, para cualquier tipo de tarea, sea casi imposible. Por lor $1,300 de su configuración base, estoy seguro que podemos encontrar muchísimas mejores opciones, incluso dentro de la misma línea de laptops de Lenovo.

Quieren algo ultra-ligero? La nueva Macbook de Apple es más delgada, más liviana, y tiene un mejor rendimiento.

Necesitan un buen balance entre rendimiento y delgadez? Las nuevas Dell XPS de 13pulgadas de este año son una de las mejores opciones y, a diferencia de la Yoga 3 Pro, existen en configuraciones con un panel de alta resolución (3200×1800, igual que la Yoga 3 Pro), o en configuraciones Full HD a menor precio. Oh, y éstas vienen con un procesador Core i3 / Core i5 de quita generación (Broadwell), más adecuado para trabajar con estas resoluciones altas.

No hay duda que la Yoga 3 Pro, en teoría, sonaba como la laptop perfecta. Una laptop convertible como lo es la línea Yoga, con una pantalla de alta calidad y un procesador de bajo consumo que le permita a laptop ser más ligera y delgada que la competencia? Lamentablemente, la realidad es otra, y terminamos con una laptop que ofrece un rendimiento y duración de batería que se encuentran por debajo del promedio, una verdadera lástima.

Pareciera que el actor Ashton Kutcher, que ha cargado con el título honorífico de “ingeniero de producto” para Lenovo desde el 2014 (sin duda una movida del departamento de marketing), realmente estuviera a cargo de los productos, ya que es justamente desde el año pasado, que la línea Yoga de Lenovo ha empezado a decepcionar.

No la recomiendo.