El crowdfunding – financiación colectiva – ya no es gran novedad. Materializados en proyectos que aparecen en portales como Kickstarter o Indiegogo, miles de personas exhiben sus ideas ante el mundo, esperando conseguir donaciones para cumplir estos sueños. De este proceso hemos visto aparecer exitosos productos como el Pebble – producto que prácticamente ha hecho despegar la nueva fiebre de los dispositivos “vestibles” – pero también fracasos, como productos sin terminar, sueños sin cumplir debido a la poca experiencia de los creadores del proyecto.

De los fracasos, sin embargo, la historia de Kreyos es una de las peores. Y una cruel lección de por qué, antes de apostar por un producto, debemos asegurarnos de que éste sea, bueno, realizable.

 

Kreyos: Prometiendo demasiado, desde un inicio.

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Kreyos “olía” mal desde un principio. Se trataba como el checklist de ensueño de cualquier persona que estuviese considerando un smartwatch – un reloj inteligente. Un smartwatch que lo prometía todo: giroscopio, acelerómetro, podómetro para medir todas nuestras actividades e incluso realizar acciones a través de gestos (ya saben: agitar muñeca = cambiar de canción). Por otro lado, teníamos también un parlante potente y un micrófono para contestar llamadas y comunicarnos, con comandos de voz, con el reloj (si, los de Kreyos o habían creado toda una app capaz de reconocer cientos de comandos de voz natural de la noche a la mañana, o habían metido un procesador capaz de interpretar lenguaje natural y almacenar múltiples idiomas, en un dispositivo vestible, según su pitch). Y todo esto, sin olvidarnos de las notificaciones de todas las apps, en un dispositivo a prueba de agua, con una batería que dura 7 días.

Y todo, por sólo $100 si apoyaban la campaña en Indiegogo

Demasiado bueno para ser cierto? Esperen, que aún hay más.

Todo esto que prometía Kreyos, lo iban a conseguir con tan sólo $100,000. Una cifra muy fácil de alcanzar para asegurarse de llevarse los fondos, verdad? Pero para estar aún más seguros, Kreyos implementó el “flex funding”, jerga de crowdsourcing que implica que, así no se logre alcanzar la meta, la empresa recibiría igual los fondos para implementarlos de alguna u otra manera. Pero de eso no tendrían que preocuparse, ya que Kreyos terminó acumulando $1,5 millones de dólares, con personas prácticamente tirándoles plata ante tan jugosa proposición.

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Si todo hubiera quedado ahí, lo tomaríamos como una anécdota más de los riesgos de apoyar a productos de este tipo, verdad? Productos que prometen el mundo, a un precio poco racional, que muestra a un equipo sin experiencia y que termina dándose por vencido. Después de todo, para Julio del 2014 muchos no habían recibido sus productos.

El problema, es que los backers han empezado a recibir el producto un año después (poquísimas personas, de las 5,000 que ya  deberían tener uno en manos) , tras seis meses de demora, y se han dado cuenta que el producto no es ni la sombra de lo que Kreyos prometió. Es, en pocas palabras, una basura.

Aquí tienen imágenes del Kreyos, supuestamente resistente al agua, con la pantalla inundada. Pueden encontrar un montón de quejas de backers en los foros

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Otros problemas indican también que el podómetro incluido no funciona porque la función de vibración confunde al dispositivo. Y esos mágicos 7 días de duración? Pura mentira, pues la mayoría de usuarios sólo logra ver 24 horas, como máximo. Y si bien Kreyos prometía miles de aplicaciones, debido a las limitaciones de memoria, sólo una puede estar instalada en el reloj. Oh, y por cierto, el reloj ni siquiera puede mantener la hora de manera precisa a menos que mantenga una conexión Bluetooth constante. Si, no sirve ni como reloj.

Lo más ofensivo del caso? Esta foto de Steve Tan, co-fundador y única persona que se conoce de la empresa, quien aparece, en su perfil de Facebook, con su nuevo Ferrari

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Y aquí Steve haciendo compras:

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Moraleja? Dejen de financiar proyectos de dudosa procedencia.

En Kickstarter, nos pueden prometer el cielo y las estrellas. Debido a las laxas reglas por parte de Indiegogo y Kickstarter, resulta difícil forzar algún tipo de cumplimiento de este tipo de negociaciones.

Algo que siempre tiene que quedar en claro en la financiación colectiva es que no estamos pre-ordenando productos, sino que estamos financiando ideas, que pueden o no pueden llevarse a cabo. Estamos financiando equipos. Y como VCs o inversionistas, tenemos que apostar por gente de confianza, no por el producto.

Tengan esto muy en cuenta la próxima vez que quieran apoyar un producto en Kickstarter.

via

  • Martin Omar

    Es el riesgo que se corre en cualquier proyecto que ofrecen en estas plataformas de crowdfunding, pero muchos lo ignoran. Sin embargo, este tal Steve Tan es un descarado.

    Sugerencia:
    Ya vas mucho tiempo en esto del blogging, ¿no deberías aprender a usar el correcto uso de los signos de interrogación?. No hay excusa que valga.

    • Desde que inicié el blog, por decisión propia, he decidido omitir los signos de interrogación / exclamación de apertura. La excusa? Me provocó hacerlo así 🙂