La Gran Decepción del Mobile World Congress.Por que es hora de centrarnos en Software [Especiales]

 

Olvídense de specs o características técnicas y conferencias de dispositivos. Son los lanzamientos de versiones nuevas de sistemas operativos como Windows Phone, iOS o Android, las que deberían interesarnos hoy.

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foto: catwalker via Shutterstock

El Mobile World Congress vino y se fue, y lo que nos dejó, es un mal sabor en general. Igual, curiosamente, que el CES de este año Mal sabor, porque los “highlights” del evento, los tan aclamados grandes lanzamientos que debían generar gran expectativa, terminaron por decepcionarnos.

Sucedió con el Xperia Z2 que se jacta de tener una mejor cámara a pesar de contar con el mismo sensor del Z1. Así es, el mismo sensor que, gracias a un procesador ligeramente más poderoso (el Snapdragon 801, 10% más veloz que el Snapdragon 800 del año pasado), ahora puede filmar videos en 4K. Esa es la única característica relevante que separa al Z2 del Z1, además de una pantalla ligeramente más grande.

Sucedió con el Galaxy S5 que ofrece, como características nuevas, un sensor dactilar y resistencia al agua y polvo. El sensor dactilar es similar al del iPhone del año pasado (aunque aún no hemos podido ver si en efecto logra un nivel de simbiosis con Android lo suficientemente alto como para hacerlo algo útil en lugar de una característica que pasará ignorada (como el “S-View” de modelos anteriores), mientras que la resistencia al agua y polvo las hace el Z1 / Z2, pero mejor (el teléfono de Sony puede estar sumergido bajo el agua, a diferencia del teléfono de Samsung).

Hicimos nuestra tarea. Comparamos al S5 y al S4 lado a lado. Comparamos también al Z2 contra el S5, enumerando las ventajas y desventajas de cada uno.

Pero al final del día, dos de los teléfonos que mayor impacto deberían causar, no son más que actualizaciones decepcionantes en general. Lo cual, es algo bueno.

Desde la salida del iPhone en el 2007, la industria móvil ha estado sumergida en un torbellino de actualizaciones y saltos revolucionarios que no ha cesado. Piénsenlo bien: hemos pasado de teléfonos con pantallas de 2 a 3 pulgadas, procesadores de unos cuantos megahertz, y 64 MBs de RAM. Teléfonos con teclados físicos que ocupaban más área que la pantalla; teléfonos que necesitaban de un protocolo diferente, el WAP, para acceder a la web, o de sitios móviles exclusivamente creados para estas minúsculas pantallas. Hemos pasado de todo eso, a smartphones que hoy, rivalizan en poder de procesamiento con computadoras de hace 3 años. Smartphones y tablets con pantallas de 4 o 10 pulgadas, con procesadores con más núcleos que nuestras computadoras, y tanto RAM, como teníamos en nuestras laptops hace tan sólo 2 o tres años. Tablets que se han vuelto la plataforma principal de desarrollo para conocidos fabricantes de videojuegos. En poco menos de 7 años, las tablets y smartphones han cambiado el mundo, desalojando a las PCs como nuestros dispositivos principales y retirando a muchos otros gadgets e industrias (cámaras de bolsillo, reproductores musicales portátiles, grabadoras de voz digital).

Pero una evolución tan frenética tenía que llegar eventualmente, a cierto punto de madurez[1]. Y aquí es donde parecemos haber llegado, cuando se trata de hardware para tablets y smartphones. Las evoluciones continuarán; eventualmente llegaremos a igualar el poder computacional de PCs de escritorio y laptops con nuestros teléfonos[2] para hacer de estos dispositivos aún mas prescindibles – salvo para determinadas tareas. Pero los saltos revolucionarios que presenciamos, por ejemplo, del Galaxy S original al S2; o del S2 al S3; del iPhone 3GS al iPhone 4, parecen haber quedado atrás. Cada año, hemos visto mejoras en pequeños incrementos. Algo con lo que Apple ya lidió y admitió abiertamente desde que separó su línea en la numeral (iPhone 3G, 4, 5) con saltos importantes y cambios de diseño, y la línea “S” (iPhone 3GS, 4S, 5S), que traen mejoras en velocidad. Pero algo con lo que otros fabricantes aún no han luchado; es por ello que la línea Galaxy, que más se asemeja al camino evolutorio que el iPhone ha tenido (es decir, manteniendo siempre una línea principal a diferencia de otros fabricantes, que lanzan diferentes modelos con variables nomenclaturas), ha dejado tan mal sabor en la boca, incluso, de sus fans. Más que un Galaxy S5, parece un Galaxy S4S. Y lo mismo con el Xperia Z2, que poco cambia por dentro y fuera para ameritar el salto numeral.

 

Es el software, el que nos interesa

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Hemos llegado, pues, al punto central del artículo: dejen de preocuparse de renovar sus teléfonos todos los años. Dejen de preocuparse porque Qualcomm ha lanzado su Snapdragon 801, 10%–14% más rápido que sus procesadores actuales, o que las pantallas son 0.1 más grandes que los modelos anteriores.

La verdadera evolución, los verdaderos cambios y mejoras, los estamos viendo por fin en software. Son nuevas versiones de los sistemas operativos líderes (iOS, Android, Windows Phone), los que realmente deberían interesarnos, porque es en software, donde estamos viendo dramáticos cambios y mejoras. A pesar de los grandes saltos que hemos visto en iOS y Android desde sus respectivos debuts, todavía hay mucho por hacer para mejorar la experiencia. Por qué, por ejemplo, no existe una sincronización automática entre mi tablet y smartphone en todo momento? Tenemos unos pasos iniciales (como la sincronización de pestañas de Chrome), pero aún estamos muy lejos de alcanzar un verdadero nivel de sincronización de dispositivos. Por qué, si anulo una notificación en mi tablet, cuando regreso al teléfono continúa ahí?

Es aquí, estoy seguro, donde veremos los cambios más importantes. Por eso, es un buen momento de dejar de preocuparnos por qué teléfono comprar ahora, y empezar a entusiasmarnos por las futuras actualizaciones que recibirán nuestros teléfonos, por cómo irá evolucionando el software que éstos ejecutan.

 

 Un nuevo Horizonte: tecnología vestible

Ahora que hemos alcanzado la “madurez” con los dispositivos portátiles como el smartphone o tablets, la industria que está evolucionando a un paso sumamente acelerado, es la de tecnología vestible. De hecho, quizás los anuncios más interesantes del MWC fueron los productos lanzados por Samsung en esta área, como el nuevo Gear o el Gear Fit; productos que, como la generación anterior, serán exclusivos para Samsung, lo que les da un punto de diferenciación ante el resto: Puede que todos corran Android al final del día, pero es Samsung, el único que realmente se ha metido de lleno al mundo de dispositivos vestibles. Puede que el Gear original haya dejado que desear frente al Smartwatch 2 o el Pebble; pero es esta exclusividad con equipos Samsung, lo que lo hace sumamente especial. Y ahora que Samsung vuelve a la carga con la segunda generación de estos dispositivos, podrían ser la excusa perfecta para abandonar al resto de marcas por la empresa coreana.

Pero Wearables es un mercado nuevo, que seguimos explorando. Aquí una selección de artículos sobre el tema:


  1. Por no decir estancamiento.  ↩
  2. Ya presenciamos un importante paso, con el lanzamiento de procesadores de 64 bits el año pasado por parte de Apple con el iPhone 5S y el iPad Air / iPad Mini Retina  ↩
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