Digamos que se encuentran en una cabina de internet, tienen un archivo zippeado, y ningún descompresor como Winzip, Winrar, o 7Zip que venga al rescate (bueno, el formato zip lo podemos desechar de la lista, ya que Windows XP lo lee sin problemas).

Para eso exactamente sirve krunch. Subimos el archivo comprimido, y, por medio de una rápida interfase, podemos bajar el archivo que se encuentre dentro. O, por el otro lado, podemos subir varios archivos, y el programa nos devolverá un archivo comprimido.

Indispensable? Nah. pero un interesante paso en esta campaña que se empecina a llevar todas las aplicaciones de escritorio, a la web.