Especial: Qué es NFC (Near Field Communication) y por qué debería importarnos?

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Uno de los desarrollos más interesantes que se están llevando a cabo con los teléfonos móviles – aparte del aumento de velocidad en procesadores, mejores pantallas, etcétera – es la implementación de la tecnología NFC, o Near Field Communication. Hoy, pasaremos unos momentos explicando para qué sirve.

Near Field Communication, en español, puede traducirse Comunicación en un Área Cercana. Podemos deducir, entonces, que se trata de una tecnología de comunicación inalámbrica entre dispositivos, de corto alcance.

Si les suena familiar, es porque ya existe una tecnología inalámbrica de corto alcance desde hace algunos años, llamada Bluetooth. Pero el NFC trae algunos importantes beneficios que podrían volverlo mucho más útil que veremos más adelante.

Usos

Como sabemos por la definición, el NFC permite a dos dispositivos intercambiar información de manera inalámbrica con una conexión directa entre ambos, sin necesidad de intermediarios. Esto abre las puertas a muchas posibilidades, entre las que destacan:

  • Como dispositivo de pago – En lugar de andar cargando tarjetas de crédito, con el NFC podríamos simplemente acercar nuestro celular a una caja, revisar el cobro y luego aceptarlo; todo con tan sólo agitar nuestro celular. Imagínense utilizarlo, por ejemplo, para hacer pagos de transporte o viajes, en una tienda, en una estación de gas. Compras en una tienda por departamentos? Basta con pasar por caja, ver el monto total, acercar nuestro celular y listo! Nuestra cuenta queda cargada. O imagínense, por ejemplo, que están comprando artesanías, o un t-shirt de algún individuo. Bastaría con simplemente acercar el teléfono hacia el suyo, y el pago quedaría realizado (a través de Paypal, tarjetas de crédito, o sea cual sea el método que ambos acuerden)
  • Como documento de identidad – Nuevamente, para qué cargar si éste podría estar almacenado como un certificado en nuestro smartphone?

 

En pocas palabras, nuestro smartphone (o teléfono convencional) cobraría muchísima mayor importancia pero, al mismo tiempo, haría del intercambio de dinero mucho más sencillo. Por supuesto, se necesitaría implementar mayores medidas de seguridad en los teléfonos (aplicaciones con verificación de identidad de algún tipo en el caso de bancos, por ejemplo). Pero aparte de estos dos usos (los más promocionados del NFC), también podríamos encontrar muchos más, como:

  • Transmisión de información – Imagínense que están en un museo. En lugar de contentarnos con la visita guiada simplemente, podríamos sacar el tablet o smartphone equipado con el NFC, acercarlo a un podio especial, y descargar información adicional sobre el tour.
  • Transferencia de multimedia – Se podría también transferir información de contactos entre equipos, o quizás incluso canciones, fotos, o aplicaciones.
  • Sistema de check in – En lugar de estar haciendo un “check in” manual, aplicaciones como Foursquare podrían adaptar el uso del NFC. Así, cuando entramos a nuestro restaurante favorito (que también ha incorporado NFC), si así lo deseamos, automáticamente se podría hacer un check in.

 

Esto, por supuesto, son tan sólo algunos de los ejemplos de lo que es posible, pero lo cierto es que, a la fecha, todavía no hay una manera óptima o standard para que dos equipos se conecten de manera inalámbrica entre sí. Veamos el panorama actual: una opción, es bluetooth, que lamentablemente tiene un molesto sistema de pairing (que nos toma, en algunos casos, minutos) además de consumir bastante batería; otra opción, es la de Wifi, pero ésto nos obliga a conectarnos a una red inalámbrica, cuando en la mayoría de los casos, al menos con equipos móviles como celulares, uno usualmente está con su plan de datos.

 

Diferencias y ventajas frente Bluetooth.

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Como mencionaba al inicio, el NFC tiene bastantes ventajas frente al Bluetooth cuando hablamos de una conexión inalámbrica entre equipos de corta distancia. Este cuadro que ven arriba de Wikipedia ilustra bastante bien estas ventajas, pero las veremos paso a paso:

  • No hay pairing – Si han utilizado dispositivos con Bluetooth, sabrán el dolor de cabeza que resulta hacer el “pairing” entre equipos. Para los que no han hecho uso de esta tecnología todavía, sucede esto: para conectar dos dispositivos Bluetooth entre sí, es necesario poner uno en modo de descubrimiento, para que el otro lo pueda encontrar. Una vez que lo encuentra, es necesario introducir una contraseña y finalmente, ambos quedan “emparejados”. Este proceso es genial para, por ejemplo, utilizarlo con audífonos bluetooth, o incluso conectar nuestro teléfono con nuestra PC. Pero si estamos hablando de transacciones y de comunicación directa entre dispositivos “extraños”, todo este proceso consume demasiado tiempo y le resta utilidad a Bluetooth como una opción viable para rápidas conexiones.
  • Menor consumo de energía – Otro gran problema de la tecnología Bluetooth, es el impacto negativo que tiene en nuestra batería. Si lo dejamos todo el día prendido, puede reducir en un 20-25% la duración de la misma. El NFC ha sido optimizado, por lo que su consumo es sumamente inferior.
  • Menor distancia – Para empezar, NFC tiene un menor alcance, de aproximadamente 20 centímetros. El Bluetooth actual, en condiciones óptimas, tiene un alcance de 10 metros, mientras que la versión “Low Energy” tiene uno de aproximadamente 1 metro. Al tener menor alcance, hay menos posibilidades de crear una suerte de confusión entre equipos, pues uno tiene que estar relativamente cerca para poder interactuar con dispositivos NFC


Pero no es un reemplazo para Bluetooth

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Como pudimos ver en el punto anterior y los posibles usos del Near Field Communication, es sumamente útil para ciertas cosas. Pero para otras, Bluetooth sigue siendo superior.

Cuando queremos utilizar audífonos inalámbricos, por ejemplo, gracias al mayor alcance y mayor velocidad de transmisión, Bluetooth sigue siendo superior. Lo mismo va cuando se trata de transferir archivos de mayor peso. Si bien Bluetooth no es extremadamente rápido (aproximadamente 2.1 megabits por segundo), es definitivamente superior al NFC (aproximadamente 424 kilobits por segundo).

Ambas tecnologías, como pueden ver, pueden coexistir sin ningún problema, así que no hay que ver al NFC como un reemplazo del Bluetooth, sino una tecnología que está llenando un agujero dejado por el BT: una conexión fácil, segura y de bajo consumo entre dispositivos cercanos.

De hecho, el NFC podría beneficiar al uso de Bluetooth: en lugar de requerir el pairing o emparejamiento mencionados en el punto anterior, bastaría con tener ambos dispositivos (pongamos los audífonos y un celular como ejemplo) con NFC. Esto haría una suerte de “emparejamiento automático”, que Bluetooth podría aprovechar si necesitamos mayor alcance. Esto ya lo hace el Nokia BH 505, que reseñaremos próximamente, por ejemplo.

 

Como pueden ver, la tecnología Near Field Communications resulta sumamente interesante, porque cierra una brecha que ha existido hasta el día de hoy con dispositivos móviles: la de contar con una tecnología que permita una conexión entre dispositivos, de manera directa, rápida, y segura.