Por qué los smartphones de gama media del 2016 tienen tan buena batería?

Hoy vimos a los mejores smartphones de gama media / media premium y algo que destaca de todos los teléfonos con Android mencionados en esta gama, es su excelente batería.

No es un salto pequeño; es tal el cambio en autonomía y duración de batería, que hasta ha cambiado el comportamiento de carga de los que hemos tenido la oportunidad de usarlos, ya no cargando el smartphone cada noche por necesidad, sino cada día y medio o dos por un breve momento. Y tampoco se trata de un sólo teléfono; si bien el Moto Z Play es el que ofrece la mejor autonomía, tanto el Huawei Nova Plus como el Zenfone 3 ofrecen una batería que ni siquiera encontramos en gama alta.

Pero… por qué ocurre esto? Qué hace que la duración de batería en estos Smartphones sea tan buena?

 El motivo? Nuevos procesadores, más eficientes.

El secreto, está en el procesador que utilizan. Todos los smartphones de gama media mencionados utilizan al Snapdragon 625, un procesador creado por Qualcomm para la gama media que es sumamente eficiente en durabilidad, pero ofreciendo un rendimiento lo suficientemente veloz para correr sin problemas la gran mayoría de aplicaciones.

La razón por la cual estos procesadores son tan eficientes, es que están construidos en un proceso de 14 nanómetros. Es un proceso de fabricación que logra producir procesadores más pequeños que, a su vez, son más eficientes y consumen menos batería.

El Snapdragon 625 es una actualización al procesador Snapdragon 617 bajo este proceso de 14 nm logrando esta eficiencia energética. Esto, combinado con que el Snapdragon 625 utiliza núcleos de menos consumo (pero menos rendimiento) como los A53 de ARM, hacen que esta combinación sea la ideal para aquellos que buscan un teléfono con un rendimiento decente pero, sobre todo, un gran nivel de autonomía.

Cuando veremos esto en gama alta?

Esta es, creo yo, la pregunta que todos nos hacemos. Nos encontramos en una posición donde si realmente queremos obtener la mejor durabilidad de batería, tenemos que optar por gama media, ya que son poquísimos los smartphone de gama alta (quizás el Mate 9), que ofrecen este tipo de duración.

Esto, sin embargo, podría cambiar el próximo año, cuando Qualcomm presente nuevos smartphones con el procesador Snapdragon 835 que, entre otras cosas, está construido bajo un proceso aún más eficiente, el de 10nm o nanómetros.

Según cálculos iniciales, implican que tendremos teléfonos que serán o 27 por ciento más eficientes en rendimiento, o hasta 40 por ciento más eficiente en consumo energético. Teniendo en cuenta el peso o valor que los consumidores le estamos dando al tema de durabilidad, apostaría que muchos fabricantes optarán por lo segundo; por fin darnos teléfonos suficientemente eficientes, a tal punto, que no tengamos que preocuparnos de activar el "mostrar porcentaje de batería" en nuestros equipos.

Yo vivo obsesionado con el tema de batería y autonomía desde el primer momento que tuve un smartphone. En los últimos 10 años, hemos visto una loca carrera de conseguir el mejor performance, cada año doblando el rendimiento del año anterior, e ignorando muchos otros aspectos. Ahora que estamos viendo cómo, por temas de física, se está haciendo cada vez más difícil duplicar o triplicar el performance y, en lugar de ello, estamos viendo cómo el software se optimiza para aprovechar mejor el hardware, el interés de los fabricantes parece, por fin, haberse centrado en el tema de autonomía.

Así que agárrense, porque lo que vimos este año en gama media es, sin duda, una vista previa a lo que nos espera con los smartphones de gama alta del 2017: quizás no un salto radical en performance, pero si uno bastante dramático en temas de autonomía. Por fin, podremos olvidarnos del cargador de teléfono y no tendremos que preocuparnos por ello.

Hagas lo que hagas, no compres un Apple Watch (de Primera Generación)

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Junto al tan esperado lanzamiento del iPhone 6 / 6 Plus, Apple anunció también al Apple Watch, su reloj inteligente, que estará disponible a principios del 2015. Se trata de un producto complementario, diseñado para darnos notificaciones del iPhone en nuestra muñeca, además de permitirnos interactuar con nuestros teléfono sin tener que sacarlo del bolsillo. Es decir, todo lo que esperamos que un smartwatch haga hoy en día: darnos acceso a información puntual de nuestro teléfono y permitirnos interactuar con componentes básicos del mismo, sin necesidad de siquiera mirar al teléfono

Ahora, Apple ha sido, durante casi toda esta última década, una empresa que ha logrado revolucionar varios mercados. Sucedió con el iPhone. Sucedió con el iPad. Sucedió con la Macbook Air. Pero además de generar nuevos mercados, hay algo que todos estos productos comparten: la primera generación de cada uno de ellos trajo consigo errores que si bien no eran fatales, fueron borrados por completo en sus segundas versiones.

Es esa la razón detrás de mi consejo: a menos que sea absolutamente necesario1, esperen al Apple Watch 2, en lugar de desembolsar los $350 que costará la primera versión. 

Como prueba detrás de este razonamiento, veamos cómo fueron las primeras generaciones de los más recientes productos de Apple.

 

El iPhone

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El primer iPhone fue un producto verdaderamente revolucionario.

Lo tildamos cono un innovador producto pero que, a pesar de que era el primer teléfono que podíamos considerar como un verdadero terminal de internet, uno que nos daba una experiencia de navegación de la web muy superior a la competencia, aún carecía de ciertas funciones que nos impedían tildarlo de smartphone.

Por más impresionante que haya sido el iPhone, por más que haya cambiado para siempre al mundo de los smartphones y haya hecho que la industria de los teléfonos inteligentes dejara de ser un nicho reservado para unas pocas personas, la primera versión tuvo grandes limitaciones.

Para empezar, el teléfono no contaba con 3G. 3G no era standard en muchas partes del mundo en el 2007, pero sí estaba disponible en ciertas regiones. El primer iPhone estaba limitado a conexiones 2G / EDGE y, por lo tanto, utilizarlo sin Wifi era un ejercicio en frustración cada vez que queríamos cargar una página web.

Por otro lado, el primer iPhone no contaba con un App Store. Esto hizo que no pudiésemos nomrbrarlo un verdadero “smartphone”, al no contar con apps instalables (la idea de Steve Jobs, era que utilizáramos webapps.

Por último, el almacenamiento era sumamente limitado: teníamos modelos de 4 GBs y otro de 8 GBs, a precios altísimos.

A pesar de estas limitaciones, sin embargo, el iPhone tenía suficientes argumentos a su favor, era tan adelantado a su época, que al utilizarlo, no cabía duda: éste era el futuro de los smartphones. El primer iPhone era más una ventana hacia el futuro, una promesa por cumplir, que un producto completamente terminado. Era bueno, excelente incluso, pero no era suficiente.

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Sobre todo, porque la mayoría de quejas, fueron remediadas a los pocos meses con el iPhone 3G, el verdadero primer iPhone global. Cabe señalar que el iPhone mencionado arriba se lanzó sólo en Estados Unidos; es el iPhone 3G el primero que llegó a muchísimos países del mundo. Y aparte de mayor disponibilidad, el iPhone 3G puso el standard de 16 GBs y 32 GBs de almacenamiento (standard roto recientemente por Apple mismo, al ofrecer teléfonos ahora en capacidades de 16 y 64 GBs), rebajó considerablemente su precio y, sobre todo, por fin permitió la descarga de aplicaciones, a través del App Store, creando consigo la primera tienda centralizada de aplicaciones popular para móviles y popularizando así la era de “apps” en la que nos encontramos hoy en día.

El iPhone original fue un producto muy prometedor, pero fue el segundo iPhone, el que realmente destacó y cumplió con todas estas promesas de grandeza.

 

El iPad

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Sucedió lo mismo con el iPad, que también reseñamos el año de su lanzamiento. Como el iPhone, se trataba de un producto muy innovador. Pero uno bastante polarizante, pues muchas personas no entendían o no veían la utilidad de un dispositivo de este tipo. Donde algunos veíamos un producto que tenía el potencial de reemplazar a una tablet en muchos casos, sobre todo porque era la primera tablet construía con nuestros dedos como principal método de interacción (en lugar de simplemente coger la interfaz de mouse / teclado y ponerle una pantalla táctil), otros terminaban enfocándose puntualmente en objeciones como “no tiene flash”, o “una netbook es mejor”. O mi favorito: “es sólo un iPod Touch gigante”.

El iPad era un producto que simplemente tenía que ser usado, para entender su utilidad, para entender cómo podía encajar en nuestras vidas. Es por eso que tanta crítica, antes de de utilizarlo, era tan ignorante: se trataba de un producto bastante novedoso.

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Y sin embargo, el iPad original no fue perfecto. Fui bastante claro en la reseña: más valía la pena esperar al iPad 2, que comprar la primera generación. Esto, porque sucedía lo mismo que con el iPhone: el iPad original, si bien era un dispositivo innovador, revolucionario; uno que cambiaría el mundo tecnológico (como ya sabemos, algo que sucedió), tenía algunas limitaciones que hacían de una espera a una segunda versión, lo más recomendable.

Principalmente, dos características: la falta de RAM y la falta de apps. El primer iPad tenía muy poca RAM, lo cual hacía que las apps se cerraran cuando éstas consumían demasiada memoria. 256 MBs, sobre todo cuando se movían 1024×768 pixeles en una pantalla más grande, simplemente no eran suficientes. Lo mismo pasaba con las apps: al ser un producto nuevo, la mayoría de apps eran las mismas del iPhone, sólo que en mayor tamaño. Muchas incluso no habían sido adaptadas a la resolución del iPad. La falta de apps específicas para iPad, y lo novedoso que eran las tablets, hacía que esperar un año a una segunda versión, donde los desarrolladores supieran exactamente qué hacer con una aplicación de iPad, supieran aprovechar el espacio, una donde Apple mismo supiera cómo fabricar el hardware adecuadamente para hacerlo funcional, valiese la pena.

Y vaya que valió la pena: el iPad 2 es, a la fecha, uno de los mejores productos que Apple ha lanzado en su historia. Con el doble de RAM, y un chip mucho más veloz (uno que sigue siendo usado en el iPad Mini), el iPad 2, lanzado apenas un año después del iPad 1, corrigió todos los errores del iPad original, ofrecía un estilo mucho más estilizado y menor grosor, y perfeccionó el tema de smart covers. Las apps corrían sumamente bien y el iPad 2 sigue siendo actualizado al día de hoy. Un año de diferencia, pero un producto que fue muy superior al original.

 

Macbook Air

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El tercer y último ejemplo que quería presentarles, es el de la Macbook Air. Cuando Apple lanzó al producto con su ya clásico comercial en donde la Macbook Air aparece de un sobre manila, el público quedó encantado por su delgadez. El grosor de la Macbook Air, comparado a las tablets de la época, fue algo sumamente novedoso, pues traía consigo la promesa de tener con nosotros por primera vez, laptops realmente portátiles.

A 6 años de su lanzamiento, podemos ver claramente el impacto que la Macbook Air tuvo en el mercado: hoy en día todos los fabricantes producen “ultrabooks”, laptops sumamente delgadas y portátiles. Apple mismo tiene en la Macbook Air a su PC más vendida. Pero como en casos anteriores, la Macbook Air original tenía serias limitaciones.

Para lograr ser tan delgada, la primera Macbook Air tuvo que realizar varios sacrificios; sobre todo porque los fabricantes de las piezas, como Intel, aún no podían generar procesadores de bajo consumo energético y que mantuviesen una baja temperatura. Por este motivo, las primeras Macbook Air, las del 2008, traían consigo discos sumamente lentos (de 4200 RPM o SSDs ultra-caros y súper lentos), un procesador que se recalentaba rápidamente y consumía tanta energía, que con suerte podíamos hacerlo durar una hora y media.

En contraste, vean lo que sucedió con la segunda generación de Macbook Air en el 2010: Apple lanzó dos modelos: uno de 11″ y otro de 13″ que no sólo eran sumamente veloces, sino que ofrecían una experiencia muy superior. Los discos duros de estado sólido (SSD) por fin eran más económicos y veloces, Intel por fin se había enfocado en hacer procesadores de menor consumo y que se recalentaran menos, y las Macbook Air se ofrecían en un chasis mucho más resistente, convirtiéndolas en las mejores laptops disponibles, a un precio muy, muy atractivo.

Incluso los precios cayeron de un exagerado $1,799 de la Air original, a unos mucho más asequibles: $1,199 por la de 11.6″ y $1,499 por la de 13.3″. Ahora estos precios han caído aún más, pues podemos encontrar a la Air de 11.6″ por $899 y la Macbook Air de 13.3″ por apenas $999.

 

 

Conclusión: No compren el Apple Watch 1st Gen

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Apple crea excelentes productos. El problema? Que históricamente, las primeras generaciones de sus productos son promesas que terminan siendo cumplidas recién con la segunda generación de los mismos. Vimos lo que sucedió con el iPhone, con el iPad, con la Macbook Air. Y esto es algo que, indudablemente, sucederá con el Apple Watch. Sobre todo porque se trata de un producto donde aún no queda claro cual es su verdadera función, salvo la descrita inicialmente (un companion de nuestro smartphone, para darnos información relevante cuando la necesitemos). Incluso otros intentos que llevan ya tiempo, demuestras su inmadurez en la era de los dispositivos vestibles: la primera generación de Android Wear deja mucho que desear.

Consideren a la primera generación, una que apunta más a los early adopters, a personas que simplemente tienen que tener lo último porque sí. Esta primera generación es también para desarrolladores y testers, para empresarios que están planeando crear apps o hacer uso del reloj en un futuro. Esperen a que éstas personas saquen apps creativas  e innovadoras, y luego compren el reloj. Un poco de paciencia será verdaderamente recompensada cuando veamos cómo el Apple Watch 2 o como se llame, logre no sólo remediar cada una de las quejas que los reviewers tuvieron con la primera generación, sino también cuando veamos lo nutrido que está el ecosistema de apps para el Apple Watch, una vez que los desarrolladores han tenido tiempo de probarlo y lanzar apps para el mismo. Porque el Apple Watch 2 es, después de todo, el Apple Watch que todos estamos esperando.


  1. Y por necesario, nos referimos a que si tienen que reseñarlo, necesitan un reloj inteligente urgentemente. 

No, Dropbox no está espiando nuestros archivos…

…Pero sí sabe cuando compartimos material ilegal

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La noticia del día y que probablemente termine saliéndose del tema y explotando en sensacionalismo – como suele suceder con este tipo de historias – sobre todo después de lo ocurrido con Microsoft la semana pasada[1], está relacionada a un tweet, retuiteado ya más de 3,500 veces, sobre la imposibilidad de compartir un archivo en Dropbox debido a temas de derechos de autor (DMC takedown).

Lo que sucede es lo siguiente: alguien quiso compartir un archivo que tiene derechos de autor en Dropbox. Dropbox le impidió al usuario compartir dicho link, debido a que el archivo era uno que, bueno, no se podía compartir por temas de derecho de autoría. Es decir, podría ser un Mp3 de una canción, como una película, ebook, o lo que sea. El pánico se genera al asumir que Dropbox tiene acceso a nuestros archivos y, de manera similar a lo ocurrido con Microsoft (ver notas a pie de página), se trata de un caso más de una empresa que está espiando nuestros archivos. Lo cual no es cierto

Pero cómo Dropbox puede ver un archivo, sin “verlo”?

Cómo, entonces, sabía Dropbox que se trataba de un archivo imposible de compartir, si no está espiando constantemente nuestras cuentas? Es senciilo: a través de “hashes”, algo que Dropbox viene haciendo desde hace tiempo, en un afán de evitar que su servicio termine siendo utilizado con fines ilegales.

Me explico:

  • Todo archivo digitial tiene una firma única de archivo, una serie de caracteres y símbolos que lo identifica, lo cual es denominado “hash”
  • Si el archivo es modifiicado de cualquier manera, el “hash” o identificador cambia totalmente. Ejemplo: Un libro electrónico tiene un identificador como “5f93654”. A este ebook, le añadimos una “ñ” en cualquier lugar. El resultado? Un identificador totalmente nuevo, que podría ser “79fa45kly”
  • Dropbox tiene una “lista negra” de hashes o identificadores, enviados por diferentes estudios cinematográficos, productoras de música, editoras. Dropbox, por lo tanto, no sabe qué es lo que tenemos, pero sí sabe si tenemos un documento que no podemos compartir, en base a estos identificadores. Dropbox no sabe el contenido de los archivos (porque Dropbox sólo conoce a los “hashes” o identificadores) , pero sí puede ubicarlos entre los millones de usuarios.

Los hashes funcionan, de cierta manera, como huellas digitales. A través de una huella digital no podemos conocer o identificar inmediatamente de quien se trata, pero sí podemos hacerlo una vez que tenemos una lista o algo con qué compararlo. Es por eso que los estudios de cine y demás dueños de derechos intelectuales envían una lista de estos identificadores, y Dropbox sólo se encarga de evitar que sean compartidos.

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Vale la pena aclarar algo más: el archivo no fue borrado de la cuenta del usuario. El archivo permanece tal y como estaba en un principio. Lo único que se impidió, fue que éste archivo fuera compartido.

Moraleja? Pueden usar Dropbox para todo tipo de contenido, legal e ilegal, libres de derechos de autor, o con derechos de autor. Pero si desean compartir un documento con el mundo con derechos de autor, mejor utilizar otro servicio.

 

 

via techcrunch


  1. Una persona robó información secreta de Microsoft y, para probarlo, Microsoft abrió la cuenta de Hotmail del acusado sin un warrant o petición formal para hacerlo, simplemente porque en sus términos y condiciones del servicio, pueden hacerlo. Buen recordatorio de por qué tener un servicio de correo alojado con terceros no es siempre la mejor opción.  ↩