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Así como hemos visto historias de éxito en Kickstarter (el Pebble, el Nifty Minidrive, juegos como Shadowrun Returns o FTL), también existen historias del otro tipo. Del tipo donde el sujeto, tras haber completado Kickstarter con éxito y recogido los fondos, simplemente cancela el proyecto por no haber hecho una proyección adecuada, dejando a los “backers” – personas que contribuyeron al proyecto – en el aire. Sin devolución de dinero, sin un producto final.

Esto es exactamente lo que Erick Chevalier hizo con “The Doom That Came To Atlantic City“. La idea? Crear un juego de mesa. La descripción oficial:

Un juego ligero Lovecraftiano de destrucción urbana, para dos a cuatro jugadores.

Tú eres uno de los “Great Old Ones” – seres de poder antiguo. Fuerzas cósmicas te han mantenido quieto por eras, pero al final las estrellas están alineadas y tu culto maniático te ha llamado a este ignorante lugar. Una vez que hayas recuperado tus poderes, soltarás la destrucción al mundo!

 

Interesante, verdad? Sobre todo para el renaciente género de juegos de mesa. Tan interesante, que no sólo alcanzó la meta de $35,000, sino que la sobrepasó con creces, llegando a acumular $122,874. Uno esperaría que, sobrepasadas las proyecciones, el hecho de tener un juego completo e incluso algunos extras por obtener casi 4 veces lo esperado en donaciones, sería algo casi dado, verdad?

Pues lamentablemente, este no es el caso, ya que el juego, según una actualización en el blog oficial, el proyecto ha sido cancelado. Y esto, debido a que los fondos aparentemente fueron insuficientes. Lo que muchos se preguntan, sin embargo, es por qué el dinero fue utilizado para formar la compañía e incluso pagar una mudanza a Portland, en lugar de ser invertido en el juego.

El problema? Que a pesar de no haber terminado el proyecto, muchos se han quedado no sólo con la ilusión destruida, sino también sin el dinero invertido. Ahora, Kickstarter y sus términos y condiciones especifican que se debe realizar una devolución de dinero. Al menos, así lo especifica el mismo Chevalier, quien se ha comprometido a devolverlo a cada uno de los que creyeron en el proyecto. Este proceso, no obstante, podría tardar meses, teniendo en cuenta que el dinero, bueno, ha desaparecido.

Doom5

Este es, pues, un importante recordatorio de que Kickstarter no se trata de un servicio de pre-order o pre-venta de productos. Se trata de un servicio que nos permite navegar entre proyectos, encontrar los más interesantes, y “creer” en ellos. Unos pueden ser exitosos, otros pueden terminar en rotundos fracasos. Yo he apoyado ya algunos proyectos (más en Indiegogo que Kickstarter, un servicio similar), y afortunadamente todos han llegado a ser completados. La idea, pues, es explorar e investigar bien qué tan factible es, con el presupuesto pedido, que se complete el proyecto. Muchos participantes de Kickstarter no tienen una muy buena idea de los requisitos de fondos necesarios para crear un proyecto, por lo que en varias ocasiones lo solicitado no termina cubriendo lo necesario. Por lo tanto, la próxima vez que apuesten por un proyecto, asegúrense de que lo prometido esté dentro de lo realizable, antes de apostar por el proyecto. Y por supuesto, nunca cae mal una “googleada” de la persona para ver qué tipo de negocios, éxitos o fracasos ha tenido en el pasado.