A quién no le ha pasado que, en una reunión, café, restaurante, de pronto, todo el mundo calla para escucharnos contar una historia; pero en medio de ésta, nos quedamos sin idea de lo que íbamos a decir, y al final el interés por dicha historia desaparece completamente, y termina aburriéndonos a nosotros mismos.

Ode, página que descubrí por Lifehacker, tiene muy buenos tips de cómo conseguir contar geniales historias (aplicadas, principalmente, al marketing y campañas publicitarias, pero hey, todos los tips son adaptables a situaciones de la vida diaria), y acá lo traduzco:

  • Una gran historia es verdadera. No necesariamente porque es factual, pero porque es consistente y auténtica. Los “consumidores” son muy buenos encontrando inconsistencias, para que un marketero se salga con las suyas con una historia recién inventada.
  • Grandes historias hacen una promesa. Prometen diversión, seguridad, o un ataja. La promesa debe ser atrevida, audaz. O es simplemente excepcional, o no vale la pena oírla.
  • Las grandes historias son confiables. La confianza es el recurso más escaso que tenemos. Nadie confía en nadie. Un marketero no triunfará contando su historia, a menos que haya ganado la credibilidad para contar esa historia.
  • Grandes historias son sutiles. Sorprendentemente, la menor cantidad de detalles que diga un marketero, volverá más poderosa a la historia. Marketeros talentosos entienden que si permiten a las mismas personas sacar sus propias conclusiones, ésto será más efectivo que anunciarlo directamente.
  • Las grandes historias suceden velozmente Las primeras impresiones son mucho más poderosas de lo que creemos. Historias geniales no siempre necesitan 8 brochures a color, o un encuentro cara a cara. Simplemente o se está listo para oír, o no.
  • Las grandes historias no apelan a la lógica, pero sí a nuestros sentidos. Las feromonas no son un mito. La gente decide si realmente le gusta alguien, después de tan solo “olerlos”Las grandes historias están raramente apuntadas a todos. La gente promedio es experta en ignorarnos. La gente común tiene demasiados puntos de vista diferentes sobre la vida. Si tenemos que modificar la historia para que guste a todos, no le gustará a nadie. Las más efectivas se dirigen a cierto público (el objetivo), y ése pequeño grupo
  • Las grandes historias no se contradicen a si mismas. Si nuestro restaurante está en la correcta locación, pero tenía el menú equivocado, perdemos. Si nuestra galería de arte tiene los artistas correctos, pero el staff está lleno de rechazados de algún lado, perdemos. Los consumidores son inteligentes, y verán a través de nuestra estafa.
  • Lo más importante, las grandes historias están de acuerdo a nuestra visión del mundo. Las mejores historias no le enseñan a la gente nada nuevo. En vez de ello, éstas reafirman lo que las personas ya creen, y por ello, se sentirán inteligentes y seguras, cuando se les recuerde que estaban en lo correcto.