Si están preocupados por las personas que nos rodean, pero aún así no podemos dejar de lado el vicio del cigarro, esta casaca diseñada por Fiona Carswell puede resultar interesante (y a decir verdad, no se ve para nada mal)

 

Aparte de tener una especie de tubo interno hacia donde botamos el humo, una vez que lo hacemos, dos pulmones artificiales en la casaca que se “marcan”, y filtran el humo. Con el tiempo, obviamente, los pulmos se irán ennegreciendo, y finalmente se pondrán negros.

No es precisamente la mejor forma de concientizar a los ya fumadores (porque después de todo, se ve bastante stylish la casaca), pero así evitamos muertes indirectas, no?

via gizmodo