La Guerra de Smartwatches: Pebble vs Galaxy Gear vs Smartwatch 2 [Especiales]

Samsung Galaxy Gear, Sony Smartwatch 2 y Pebble. Cuál es el mejor Smartwatch de esta Primera Generación? Para qué sirven?

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Durante este último mes, he tenido la oportunidad de probar cada uno de estos smartwatches, o relojes inteligentes.

Junto con Google Glass, forman parte de lo que se conoce como Tecnología Vestible, o “Wearable Technology” y así como los smartphones y tablets causaron una fiebre masiva, una revolución tecnológica en la última década, se espera lo mismo con estas nuevas tecnologías. Aquí mis impresiones de la categoría en general, así como ventajas y desventajas de cada uno de los relojes.

  

Smartwatches, Primera Generación. Valen la Pena?

 De que la tecnología vestible será uno de los temas más populares del 2014 y siguientes años, no cabe duda. Pero como suele ocurrir en el mundo tecnológico, ser un early adopter, saltar a la piscina tecnológica con los primeros dispositivos, puede no ser lo más conveniente. Es básicamente lo que sucedió con la llegada del primer iPad y la inevitable fiebre con tablets. Sólo que esta revolución, no la ha empezado Apple.

 

En la reseña del iPad 1, sabíamos que sería un dispositivo revolucionario, que cambiaría el panorama tecnológico por lo sencillo y práctico, las limitaciones de la primera generación, específicamente: la falta de RAM y el hecho de que el sistema operativo en ese entonces, iOS 3.x, no contaba con multi-tasking, lo hicieron un dispositivo difícil de recomendar.

Mi conclusión, en ese entonces, sobre el iPad original:

 

Vale la pena comprar un iPad?


Comprar uno ahora? Sería mala idea; sobre todo porque no sabemos que tan bien se comportará este modelo de iPad con el OS 4.0 (mientras que el siguiente, el que aparezca en abril habrá sido construido con OS 4.0 en mente) y probablemente todas las limitaciones de este iPad sean solucionadas. Al igual como sucedió cuando se lanzó el iPhone 3G junto con el App Store, todavía no existe un ecosistema “completo” de aplicaciones para iPad: son pocas las apps que realmente sobresalen, que son más que un simple retoque estético, un salto al “HD”. Ya un año más maduro, el App Store tendrá, definitivamente, una mucha más rica variedad de aplicaciones.

Sin embargo, estoy muy contento con la compra. El iPad es realmente un dispositivo asombroso y revolucionario. Si no estuviese tan seguro que el próximo modelo no sólo corregirá las (pocas) quejas que tengo con el gadget, sino que caerá a los pocos meses de haber salido OS 4, les diría que se compren uno ahora mismo.

Así como el iPhone demostró lo bien que podía funcionar el “touch” con smartphones, lo mismo hace el iPad con dispositivos de mayor tamaño. Prepárense para un futuro donde netbooks y, más adelante, laptops, serán reemplazados por dispositivos como éste.

 

Y el iPad 2, fue precisamente todo lo que uno podría esperar de un dispositivo como una tablet. De hecho, el modelo fue tan popular, que no sólo fue la base del primer iPad Mini, sino que sigue siendo actualizado a la última versión del sistema operativo, a pesar de tener ya casi tres años. Duplicar el RAM, ponerle un procesador de doble núcleo y sobre todo, tener un sistema operativo construido con el iPad en mente desde un inicio, hicieron una enorme diferencia con el producto. El iPad original fue genial para abrir las puertas a esta nueva categoría, pero el iPad 2 fue el dispositivo que todos estábamos esperando. 

Esto es lo que sucede con los smartwatches. Esta primera generación de dispositivos no sabe exactamente qué es lo que abarca un reloj inteligente y, por lo tanto, tenemos dispositivos tan parecidos, pero que ofrecen funciones y características tan diferentes. Lo que todos ofrecen, es básicamente la esencia de las tecnologías vestibles, la raison d’être de esta categoría de dispositivos: despegarnos de nuestras pantallas, sin desconectarnos del mundo virtual.

Hoy en día, en cualquier reunión, ya sea de trabajo o placer, un buen porcentaje de los asistentes termina sucumbiendo a la tentación de revisar / descifrar el más reciente beep o vibración del teléfono.

Cuando nuestros teléfonos sólo reflejaban llamadas, era más fácil ignorarlos. Pero ahora que pueden notificarnos sobre correos, mensajes instantáneos, nuevas publicaciones, un reply a un tuit, un nuevo friend request, ahora que nuestro teléfono corre el riesgo de no dejar de emitir notificaciones, resistir a tantas se hace complicado. 

Desde la llegada de los smartphones, hemos visto cómo éstos dispositivos nos han arrastrado más y más hacia una vida online, irrumpiendo en nuestras interacciones en la vida real. A pesar de encontrarnos presentes físicamente, parte de nosotros siempre está pendiente de las ocurrencias en la web; a pesar de estar rodeado de amigos, estamos pensando qué estará haciendo el otro porcentaje de amigos que no está presente, en ese momento.

A través de notificaciones en la muñeca, sin embargo, podemos evitar tener que sacar el celular del bolsillo a cada instante, devolviéndonos un poco la calma. En lugar de permanecer en la duda de si realmente se trata de un mensaje importante, o si es tan sólo un nuevo friend request de Facebook, podemos, gracias a los smartwatches, saber exactamente de qué se trata, y actuar de acuerdo a esta información, bien ignorando al teléfono (y la notificación), o bien sacándolo del bolsillo y realizando lo que tengamos que hacer.

Este sistema, notificaciones 2.0 utilizando un gadget extra que nos ayude a desligarnos de nuestros smartphones, es la principal función de esta categoría de dispositivos que todavía sufre de crisis de identidad, y la función que define a esta primera generación. Uno compra un smartwatch, hoy, porque quiere tener la posibilidad de recibir notificaciones en la muñeca. Es un paso más hacia la unión de nuestra vida offline, con la de nuestra vida online. Es una manera de buscar una armonía entre nuestras interacciones virtuales, con las reales. 

 La primera generación de smartwatches logra cumplir con este objetivo. Lo que veremos a continuación, es qué tan bien cumplen los 3 grandes competidores en su rol como relojes, primero, y como smartwatches, después.

 

 

 

Samsung Galaxy Gear

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Como Reloj

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El Gear es un reloj extremadamente grande. El más grande los tres. Además, debido a que incluye una cámara en la correa, y un micrófono / speaker en la parte inferior del reloj, es imposible cambiarla, como sí ocurre con el modelo de Sony y el Pebble. Si deciden comprar un Gear, asegúrense de elegir el color que más les guste desde un inicio.

El Gear es el que ofrece los “watch faces” o relojes más personalizables de los tres, gracias a su excelente pantalla OLED con una buena resolución. Sin embargo, el Galaxy Gear tiene una falla fatal como reloj: a menos que agitemos la muñeca, o la acerquemos hacia nuestra cara, la pantalla permanece apagada.

Como se imaginarán, este tipo de movimiento a veces falla, por lo que no fueron pocas las ocasiones en las que terminé mirando una pantalla negra, cuando quería ver la hora. Resulta bastante irritante, sobre todo porque el acto de ver la hora es algo que probablemente terminemos realizando, de manera impusiva, múltiples veces al día. Más, si se trata de un reloj que puede recibir notificaciones de otras apps. Esto se hubiera remediado con un reloj perenne en pantalla, como lo hace el Smartwatch 2 o el Pebble, los cuales muestran la hora en todo momento en un modo “low power”; con la pantalla apagada, pero con la hora visible. El Pebble incluso incorpora un práctico gesto para encender la iluminación que fue mucho más preciso. Pero debido quizás a las limitaciones de batería (más de esto en un segundo), el Gear depende de un gesto para poder mostrarnos la hora. Es una falla crítica del Gear, ya que finalmente funcionar como reloj, es uno de los aspectos fundamentales del dispositivo.

Sobre la batería, ésta dura tan sólo un día. Cada noche, además de cargar el Note 3, tuve que conectar el Gear para poder cargarlo. Al principio fue una molestia; sobre todo porque el Gear no se carga como un smartphone. Es decir, no podemos conectarle un cable micro-USB directamente y listo. Necesitamos una especie de “estuche”, que es el que cuenta con el puerto micro-USB para poder cargarlo. Un cargador propietario no es problema. El Pebble, por ejemplo, usa una suerte de conector magnético, como una manera de mantener la idea de carga y aún así ser un reloj sumergible. Pero el Gear no sólo es exigente con los tiempos de carga, obligándonos a cargarlo todos los días, sino que el proceso de ponerlo a cargar resultó incómodo. Con el paso de los días, al igual que con un smartphone, uno termina simplemente tomándolo como rutina. Y teniendo en cuenta que el Gear hace muchas más cosas que los otros dos smartwatches (no pasó un día, en el que no usé su cámara de fotos para capturar instantáneamente una foto, por ejemplo), es algo con lo que se puede vivir.

 

Como Smartwatch

De los Smartwatches disponibles, el Gear es el que más funciones ofrece. No sólo tenemos un sistema de notificaciones, sino que el dispositivo viene cargado también con una cámara de fotos / videos, un micrófono y un speaker, permitiéndonos contestar llamadas.

Pre-actualización, el Galaxy Gear era sumamente inútil. Sólo podía recibir notificaciones de unas contadas aplicaciones (Gmail, Calendar, Facebook). Peor aún, el Gear sólo nos notificaba que algo había llegado a nuestro Gmail, o Facebook, pero, en un grave error, no nos mostraba de lo que se trataba. Esto lo hacía sumamente inútil, sobre todo si tomamos en cuenta que la función de mostrarnos notificaciones es básicamente la principal tarea de un smartwatch. Es por ello que las iniciales reseñas fueron tan negativas. Se trataba de un smartwatch que quería hacer mucho – grabar video, tomar fotos, contestar llamadas, responder a comandos de voz – y que cumplía bastante bien con estas tareas, inexistentes para el resto de relojes inteligentes, pero que fallaba en el aspecto más básico, el de las notificaciones.

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Afortunadamente, en medio de mis pruebas con el Galaxy Gear, esto fue remediado con una actualización de firmware (historia que veremos repetirse con el resto de modelos; prácticamente todas las limitaciones y molestias que tuve con los equipos fue desapareciendo con updates que llegaban continuamente). Este update al Galaxy Gear trajo consigo no sólo la posibilidad de ver de qué se trataban las notificaciones que me llegaban (y en el caso de Gmail y otras, de poder actuar sobre estas notificaciones), sino también la posibilidad de que toda aplicación de Android, pudiese enviar notificaciones al reloj. Este simple cambio de función – que debió venir de fábrica con el Gear – cambió totalmente mi percepción del reloj. Pasó de ser un dispositivo curioso, que sólo utilizaba para tomar fotos en el momento, a un gadget indispensable. Saber que no tenía que sacar el Galaxy Note 3 cada vez que escuchaba alguna notificación pues podía verla en el Gear, resultó un alivio.

 

Screenshot 2013 12 21 13 11 21La interfaz del Gear toma un tiempo en resultar familiar. Por algún motivo, Samsung ha decidido utilizar íconos grandes y una interfaz basada en “swipes” o deslices de dedo, para llevarnos a todos lados. Teniendo en cuenta que es el smartwatch con la pantalla más grande, me pareció algo práctico no aprovecharla para incluir múltiples aplicaciones. Como están las cosas, llegar a una app que hemos instalado puede significar múltiples swipes, haciendo del proceso, algo tedioso. La cámara si es algo a lo que podemos llegar velozmente: basta con un swipe hacia abajo, para llegar a esta. Y volver al menú de cualquier app, requiere un swipe hacia arriba.

 

Tecnológicamente hablando, el Gear es el más potente y completo de los tres. Aquí tenemos un reloj corriendo una versión de Android sumamente modificada. No, no podemos usarlo como teléfono, y sólo sirve para mostrar la hora si es que no lo tenemos conectado permanentemente a un modelo específico de smartphone (sólo el Note 3 originalmente, S4, SIII y Note II si han recibido la actualización a Android 4.3), pero sí nos ofrece una serie de apps y funciones que el resto de smartwatches no tiene. 

El Gear, por ejemplo, tiene una cámara de fotos (1.9 MPx) y video que captura imágenes en una calidad bastante aceptable. Estas imágenes son transferidas inmediatamente al teléfono, por lo que podemos subirlas a Instagram o cualquier red social que deseemos en segundos. 

 

 
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El tener un micrófono / parlante incorporado nos permite contestar llamadas sin tener que sacar el teléfono de bolsillo. En las ocasiones que lo probé, el sonido era bastante bueno, el speaker audible, y no hubo quejas por parte del receptor de la llamada en cuanto a calidad de audio.Me pareció genial para, por ejemplo, contestar una llamada mientras conducimos (si no contamos con un equipo bluetooth en el auto), ya que no tenemos que despegar las manos del volante. 

 

 

La idea de darle comandos de voz al Gear es sumamente buena. Lamentablemente, S-Voice palidece frente a los comandos y utilidad que ofrecen otras alternativas como Google Now y Siri, por lo que es una función que se ve relegada a un papel secundario en la primera generación de Gear. Estoy segurísimo que los comandos de voz y su integración con servicios como Siri o Google Now, sobre todo por la utilidad que éstos ofrecen para una rápida revisión de información, configuración de alarmas o citas y más, es algo natural para el smartwatch. El único de los tres smartwatches que lo implementa es el Gear, pero es una función que se ve limitado bajo las carencias de S-Voice, servicio que ni en los smartphones de Samsung funciona muy bien.

Por último, tenemos un podómetro para contar los pasos que damos, que se sincroniza con S-Health, la aplicación saludable de Samsung, y es una genial manera de evitar tener que comprar otro gadget más, como el Jawbone Fit, Up, o similares.

Finalmente, Samsung ofrece ya una tienda de apps para el Gear, pero no hay mucha variedad aún. Las apps que están disponibles, sin embargo, resultaron bastante útiles. La aplicación de Pocket hace uso del TTS (Text To Speech) del teléfono, para narrarnos los artículos y noticias que tenemos guardadas en Pocket. Evernote nos muestra nuestras más recientes listas de ToDo, mientras que Cam Dictionary nos permite recibir descripciones de las imágenes que capturamos.

 

 

Sony Smartwatch 2

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Como Reloj

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Como reloj, el Smartwatch 2 es sumamente atractivo. Probamos el modelo con la correa metálica y, dentro de todas las opciones, es el que más se asemejaba a un reloj. Tomando prestado el diseño de la línea Xperia de Sony, el Smartwatch 2 ofrece un aspecto bastante similar, con ángulos rectos, un botón de “Power” predominante.

A diferencia del Gear, el Smartwatch 2 sí cumple su función como reloj, presentándonos la hora en todo momento. Mi queja inicial era que el Smartwatch 2 no mostraba la fecha junto a la hora, pero esto fue remediado en una reciente actualización por parte de Sony. Algo que no fue remediado, sin embargo, es el poco control que tenemos sobre los “Watchfaces” o relojes incluidos. Sony nos provee con una limitada selección (afortunadamente, hay varios buenos diseños) de caras de reloj. Pero si no están contentos con ninguno, pues mala suerte, no hay manera de personalizarlos. Algo que considero una fortaleza tanto para el Gear con su gran nivel de flexibilidad, como con el Pebble.

Con el Smartwatch 2 tenemos la opción de comprarlo con una correa de plástico o una metálica. Y en caso no nos guste ninguna, podemos retirarla y cambiarla por cualquier otra. Es una flexibilidad que el Smartwatch 2 y el Pebble tienen, frente al Gear.

Como reloj, el Smartwatch 2 se comporta sumamente bien. La pantalla es algo difícil de leer de noche y la retroiluminación sólo se activa con presionar un botón (en lugar de un gesto como en el Gear o Pebble), pero tener un reloj en todo momento, sin tener que hacer movimientos de muñeca, lo hace, cuando menos, igual de útil que un reloj tradicional.

 

Como Smartwatch

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El Smartwatch 2 ofrece una interfaz muy parecida a la de Android tradicional De hecho, incluso tenemos los botones típicos que encontramos en un smartphone con Android: el botón de Back, el de Home, y uno de Menu. Incluso podemos deslizar la pantalla desde la parte superior hacia abajo para ver nuestras notificaciones.

Por defecto, Sony nos muestra 6 apps en la pantalla, dándonos un rápido acceso a las mismas. Sin embargo, el sistema de notificaciones oficial es sumamente llimitado. Es algo que me molestó las primeras horas, hasta que descubrí WatchIt, una app de instalación obligada si tienen un Smartwatch 2, pues elevó su funcionalidad enormemente.  Se trata de una app que coge todas las notificaciones de Android, y las muestra en el smartwatch. Desde la configuración, podemos quitar las notificaciones de algunas apps y configurar algunas opciones extra, pero WatchIt! es prácticamente esencial si tienen un Smartwatch 2.

Sony tiene la ventaja de tener una App Store más poblada – el Smartwatch 2 es, de hecho, el tercer intento de Sony en sacar un reloj inteligente popular – con 300 apps disponibles. Lamentablemente, la gran mayoría de estas apps no son muy buenas. Y al residir todas en el mismo Play Store de Google en lugar de una tienda especializada, encontrar apps es a veces un dolor de cabeza. La app de Sony que sirve como “administrador” del reloj en nuestro smartphone las separa en diferentes categorías, pero no hay muchas maneras de conocer cuáles realmente valen la pena. Y esto se debe a que hay pocas apps, que realmente valgan la pena. Aparte de Watchit, las aplicaciones oficiales para Gmail, Calendario y demás fueron las más útiles. Incluso tenemos algunos juegos, como BlackJack, disponibles para el Smartwatch. Pero teniendo el smartphone a la mano, ya que literalmente el reloj sirve para poco más que ver la hora si no se encuentra cerca a un teléfono, poco sentido tiene instalarle juegos, teniendo nuestro teléfono a la mano. A menos, claro, que el juego ofrezca algún tipo de interacción entre ambos dispositivos. De momento, sólo vi rudimentarias versiones de 3 en Raya, Blackjack y nada más. Otra app interesante, es una que nos permite controlar la cámara de nuestro celular con el smartwatch. Existe una demora, pero resultó divertido. Claro, no es un reemplazo a tener una cámara completa como el Galaxy Gear, pero resulta conveniente si queremos caputrar imágenes en ángulos complicados, o realizar un “selfie” con la cámara posterior, de mejor calidad.

El  problema del Smartwatch 2 es que para “despertar” la pantalla, no podemos hacerlo con un gesto como con el Pebble o Gear. Tenemos que presionar el botón que se encuentra al lado derecho, y recién ahí es cuando la pantalla táctil se activa. Esta pantalla es también de una resolución inferior que la del Galaxy Gear (220×176 pixeles contra los 320×320 del Gear, ambos en una pantalla de 1.6”), lo cual es notorio cuando tenemos a ambos relojes lado a lado. Además, el tiempo en el que la pantalla permanece prendida no es algo que podamos personalizar. Como tampoco podemos personalizar el “aspecto” de reloj. O el fondo de pantalla de la interfaz principal. Esperemos que Sony abra estas opciones en un futuro.

A diferencia del Gear, el Smartwatch 2 es compatible con todo teléfono con Android que funcione con Ice Cream Sandwich. Lo probé con el Xperia Z1,  con el Motorola Moto X e, irónicamente, con el Galaxy Note 3, y en todo momento funcionó adecuadamente. 

Nunca tuve problemas de conexión con el Smartwatch 2. Incluso cuando olvidaba el teléfono, o lo dejaba en alguna habitación, apenas regresaba el Smartwatch 2 se conectaba automáticamente, vibrando ligeramente para hacérmelo saber. 

 

Pebble

Como Reloj

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El Pebble es sumamente cómodo como reloj. De los tres, es el más pequeño y el que más se parece a un reloj tradicional. Es decir, no atraerá miradas tan curiosas como con los otros dos modelos. De los tres smartwatches, es el que quizás funciona mejor como reloj, gracias a su pantalla sumamente legible tanto de día como de noche, lo rápido que se ilumina con un simple giro de muñeca, y el hecho de que el Pebble resiste ser sumergido hasta 5 metros en agua.

Es un reloj que no sentimos que llevamos puestos. Un smartwatch que pasa como reloj, desapercibido. Hasta que, por supuesto, empieza a brindarnos sus funciones adicionales.

A diferencia de los otros dos smartwatches, el Pebble no ofrece una pantalla táctil Ni siquiera ofrece una pantalla a color. Tiene una pantalla LCD monocromática de bajo consumo con 144×168 pixeles de resolución. Resulta algo difícil acostumbrarse a botones tras haber usado los otros dos relojes, pero la interfaz del Pebble se acomoda bastante bien a esta falta de una pantalla táctil.

La cara del reloj, la manera en la que vemos la hora, es altamente personalizable. Podemos descargar múltiples diseños con Pebble Faces, o bien diseñar el nuestro con Watchface Generator

El reloj se ve bien, pero es el que más barato se siente. El Pebble es sumamente ligero, pero está contruido enteramente de plástico, lo cual lo hace sentirse como un juguete cuando está en nuestra muñeca

 

Como Smartwatch

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De los tres grandes smartwatches del año, el Pebble tiene la ventaja de ser el único multiplataforma. Si tienen un iPhone, o desean tener un dispositivo con iOS sincronizado, su única opción es el Pebble.

El Pebble sufría, inicialmente, de los problemas que aquejaban también al Galaxy Gear en iOS. Es decir, las notificaciones estaba limitadas a poquísimas apps, limitando así su potencial. Potencial, que podíamos experimentar en Android. Sin embargo, esta limitación fue eliminada con la llegada de iOS 7, que por fin nos da notificaciones 

El manejo de notificaciones en el Pebble deja que desear. Tanto el Gear como el Smartwatch 2 ofrecen un “hub” o una central de notificaciones, donde podemos ver las que han llegado, así como las que ya vimos. En el Pebble, las notificaciones se van acumulando una tras otra en la pantalla principal, dejando al reloj en tamaño miniatura hasta que las leamos. Y una vez que las vemos, éstas desaparecen para siempre del smartwatch. Así es, no hay una manera de recuperarlas, lo que nos obliga a sacar el teléfono del bolsillo si ignoramos una notificación por casualidad. Es una función que, esperamos, sea remediada con la llegada del OS 2.0 para Pebble.

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Si bien el Pebble lleva ya buen tiempo en el mercado, debido a las limitaciones iniciales no tenemos casi ninguna “app” disponible. Tenemos alternativas a la aplicación por defecto como Smartwatch+ para iOS  o Glance para Android que nos da acceso a más funciones que las que vienen por defecto, como acceso a calendario, al clima, entre otras cosas.

El Pebble me dio problemas de conexión en iOS en múltiples ocasiones. Por ratos, el dispositivo dejaba de recibir mensajes, lo que me obligaba a reiniciar el dispositivo para que pudiese conectarse nuevamente. En Android no tuve problemas de conexión, lo que me lleva a sospechar que debe ser un problema de la implementación Bluetooth LE en iOS 7 (ya que en Android, se utiliza sólo Bluetooth tradicional, no la versión de bajo consumo). Estos problemas desaparecieron casi por completo, sin embargo, con la reciente actualización que apareció hace un par de días.

De todos los smartwatches, el Pebble es el más limitado en funciones. Y ofrece la experiencia más pobre con las notificaciones, al no permitirnos ver las anteriores en el caso que las hayamos desaparecido. Pero por otro lado, es también el Smartwatch más popular, y con la iniminente salida del Pebble SDK 2.0 antes de fin de año, junto con la cantidad de desarrolladores que han mostrado interés en la plataforma y están desarrollando apps (Como Foursquare, Runkeeper, entre otras), es una plataforma muy prometedora. Creo que con los tres smartwatches hemos visto continuas actualizaciones. Y el Pebble recibirá una de las más importantes, teniendo en cuenta que también traerá consigo a su propio app store.

 

Cuál es el mejor?

 

En esta primera generación de smartwatches, donde todavía la categoría tiene una crisis de identidad, no hay un modelo definitivo para todos. No hay un dispositivo que se amolde para todas las necesidades, debido a que todos los smartwatches hacen las cosas diferentes.

Si tuviera que elegir uno, me quedaría con el Smartwatch 2 de Sony. Es el que ofrece un campo intermedio bastante interesante, ya que nos da una pantalla táctil y más funciones / aplicaciones que el Pebble, a un precio más razonable si lo comparamos con el Galaxy Gear. Sin mencionar que el Smartwatch 2 es compatible con todo teléfono con Android 4.x, y la duración de batería fue mayor, además de contar con un conector micro-USB standard para una rápida carga.

Pero si tienen un teléfono compatible con el Gear (a la fecha, el Galaxy S4, SIII, Galaxy Note 3 y Note II), el Gear ofrece quizás el reloj más inteligente de todos. O al menos, con más prestaciones. Es igual de inútil que el Pebble y Smartwatch 2 si no está conectado permanentemente a un smartphone, pero nos da una pantalla de mejor resolución que el Smartwatch 2, excelentes notificaciones (después del tan importante update), y un interesante control de voz a través de S-Voice. La idea de comandos de voz para smartwatches es una propuesta muy interesante, que estoy seguro, será explotada en mayor medida en generaciones posteriores. Al depender de S-Voice en lugar de Google Now (o Siri), sin embargo, los comandos son limitados, el nivel de reconocimiento no es tan bueno. Post-update, el Galaxy Gear es una muy buena alternativa. Lástima que sólo sea compatible con un limitadísimo número de teléfonos.

Y por último, tenemos al Pebble. El Pebble es el dispositivo más sencillo de los tres, al contar con una pantalla monocromática de bajo consumo (un LCD “ePaper”, pero no confundir con la tecnología e-ink que tienen los Kindle). Eso le da una duración de batería que deja mordiendo el polvo a la competencia; en mis pruebas, el Pebble duró 4-5 días, contra los 2-3 del Smartwatch 2, y el único día del Gear. Pero por otro lado, es el que más se asemeja a un “juguete” de los tres. Me gustó el diseño industrial del Pebble, pero se siente demasiado plástico cuando lo manipulamos. El no tener una pantalla táctil también limita considerablemente lo que podemos hacer con el reloj. Y si tenemos en cuenta el tema de apps, es el más limitado de los tres: básicamente, ofrece sólo notificaciones, controles musicales y la posibilidad de contestar llamadas (que sólo reemplaza a físicamente presionar el botón de “contestar” en nuestro teléfono, el Pebble no cuenta con micrófono ni speaker). Sin embargo, el Pebble cumple magníficamente la esencia de un smartwatch: el poder ver las notificaciones que nos llegan sin tener que sacar el teléfono del bolsillo. Además, es el único compatible con iOS – si tienen un iPhone, es la única opción - , y es esta compatibilidad con ambas plataformas, junto a la larga duración de batería, lo que lo hacen una atractiva alternativa si sólo buscamos recibir notificaciones en la muñeca, al menos de momento.

Lo que hay que dejar en claro, sin embargo, es que todos estos smartwatches están en constante evolución. Algo que me sorprendió bastante es cómo los dispositivos fueron mejorando incluso en el periodo en el que estaba probándolos. Ya mencionamos cómo el Gear pasó de ser un dispositivo algo inútil, a uno totalmente indispensable una vez que se mejoraron considerablemente las notificaciones para todas las apps. El Smartwatch 2 de Sony recibió un update durante mis pruebas, que mejoró la conexión vía Bluetooth, e incluso trajo consigo nuevos “Watch Faces” que – por fin – también mostraban la fecha. Y el Pebble recibió hace poco un update a iOS 7 que trajo consigo notificaciones para todas las apps, y estamos a puertas de recibir el OS 2.0, que por fin permitirá la instalación de apps más completas, y hará del Pebble, un dispositivo mucho más útil. Y estamos hablando del mismo hardware. 

Esto sólo prueba que estamos en un mercado aún inmaduro, que está encontrando su camino. Sabemos al menos, lo básico que esperamos de un smartwatch: que funcione como reloj, y que nos de notificaciones instantáneas de las interacciones virtuales que ocurren online. En ese sentido, los tres smartwatches iniciales, cumplen con su objetivo. Y una vez que uno se acostumbra a recibir este tipo de notificaciones en la muñeca, una vez que uno empieza a vivir con un smartwatch en la mano, resulta bastante difícil dejarlo, debido a lo conveniente que resulta la tecnología. Irónico, no? Un gadget más en nuestra vida, cuyo objetivo, es hacer que usemos nuestros gadgets actuales, un poco menos. Pero es un gadget más que busca, finalmente, unificar nuestro lado online y offline, en uno solo, que es algo a lo que probablemente muchos dispositivos tecnológicos, querrán alcanzar en un futuro cercano.

Comprar uno o esperar a la siguiente generación?

Con el iPad original, teníamos al menos una línea temporal con la cual trabajar. Apple renueva sus productos anualmente, así que era de esperarse que el iPad 2 cayera un año después. Junto con el costo del dispositivo, la falta de un OS para tablets, valía la pena esperar un año.

Con los smartwatches, el tema es más complejo. Pebble, por ejemplo, no muestra señales de querer lanzar un “Pebble 2” en un futuro cercano; ni siquiera un futuro intermedio. De hecho, explícitamente ha confirmado que se dedicarán más al desarrollo de herramientas para que los desarrolladores lancen App para el smartwatch, cosa que confirmaron tras regalar 4,000 Pebbles en universidades hace un par de días. Sony es el que anualmente ha estado sacando un modelo de Smartwatch (no en vano estamos hablando del “Smartwatch 2” ahora, por lo que sí podemos decir con cierta seguridad que veremos un Smartwatch 3 por Octubre / Noviembre del próximo año. Samsung, por otro lado, podría o seguir el camino del Pebble, mejorando la experiencia del Gear, o bien lanzar un Gear 2 en unos meses, imitando lo que ocurre con sus teléfonos de bandera (el S4 salió a menos de uño de la salida de S3, acortando su reinado, y se espera que el S5 salga en los primeros meses del 2014, acortando aún más el tiempo del S4 como teléfono de bandera). No hay una línea temporal clara aún. 

Pero así como sucedió con el iPad original, que citamos en los primeros párrafos, la idea de los smartwatches es algo que tiene todo el potencial de ser revolucionario. Y a diferencia del iPad, cuyo precio era de $500, al menos el costo de tener un smartwatch es uno mucho más manejable. Si les atrae la idea de recibir notificaciones en la muñeca para así evitar tener que estar sacando sus teléfonos en todo momento de manera impulsiva, la compra de un smartwatch de primera generación, me parece una buena idea adquirir uno ahora, el que más se ajuste a sus necesidades.

Personalmente, así como tengo mantengo mi smartphone en el bolsillo todo el tiempo, y mi tablet cerca a donde vaya, me resulta difícil separarme del smartwatch, tras haber estado usando estos diversos modelos durante los últimos meses.

 

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